Francia legaliza la eutanasia y la Iglesia alza la voz: “Estupor y tristeza”

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28/07/2026
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Ana Torres Fonseca

La aprobación de la ley sobre “el derecho a la ayuda para morir” el eufemismo que han utilizado en Francia para denominar a la eutanasia constituye uno de los cambios bioéticos más importantes del país en décadas.

Concretamente, se aprueba el suicidio asistido, y cuando el paciente no pueda administrarse a sí mismo la sustancia letal,lo llevará a cabo un médico o un enfermero.

Todo esto, después de llevar a cabo una evaluación colegiada por parte de un equipo médico y reunir una serie de requisitos.

MONS. GUILLAUME DERVILLE
Director del centro sacerdotal Fontblin, Francia
Ser mayor de edad, ser de nacionalidad francesa o residir de modo estable en Francia, padecer una enfermedad grave e incurable que ponga en peligro la vida en fase avanzada o terminal. Padecer un sufrimiento refractario a los tratamientos o insoportable si la persona ha decidido interrumpir un tratamiento


La Iglesia ha reaccionado a ello y la Conferencia Episcopal Francesa publicó un comunicado expresando inquietud por las consecuencias sociales de la ley.

MONS. GUILLAUME DERVILLE
Director del centro sacerdotal Fontblin, Francia
Tras la promulgación de la ley, podríamos decir que después de la promulgación de la ley, hay tristeza, inquietud, pero también agradecimiento hacia quienes han librado, y son muchos y muchas, una buena batalla por la vida frágil, por la vida... que hay que respetar y acompañar. Tristeza porque esa ley debilita profundamente los cimientos del pacto cívico francés, el proyecto de fraternidad, un nombre que figura en el lema de Francia, 'fraternité'.

Los obispos sostienen que la ley supone un cambio radical en la misión que tiene la medicina, siendo ésta la de aliviar el sufrimiento y acompañar a la persona hasta el final natural de la vida.

MONS. GUILLAUME DERVILLE
Director del centro sacerdotal Fontblin, Franci
a
Más que de ayuda a morir, nuestra sociedad necesita de una ayuda para vivir, dice el arzobispo de París. Si aún queda una libertad por conquistar, es la libertad de no ser empujado hacia la muerte, de beneficiarse de todos los cuidados posibles sin obstinación terapéutica.Si aún queda un derecho por reconocer, es el derecho a ser considerado una persona viva. Una historia única, una dignidad indeleble hasta el final.

Además, uno de los argumentos más importantes y ejes centrales del discurso episcopal es el de que Francia sigue teniendo importantes carencias en cuidados paliativos añadiendo que antes de regularizar la eutanasia, deberían garantizarse el acceso a estos cuidados.

Esta legalización se produce apenas dos meses antes del viaje apostólico de León XIV a Francia en septiembre, una visita cuyo lema oficial es “Para que el mundo tenga vida”

MONS. GUILLAUME DERVILLE
Director del centro sacerdotal Fontblin, Francia

Podemos decir que este lema del Papa León XIV para su viaje es una respuesta elocuente a lo que acaba de pasar en Francia, que es una cosa inhumana, que choca a mucha gente. En particular, ha dejado a las enfermeras, a los médicos, a los farmacéuticos también en una situación de estupor y de tristeza.

Los farmacéuticos en particular se han revelado y organizado de un modo muy fuerte

Este es un contexto que convierte su viaje en una cita especialmente significativa para una Iglesia que insiste en que la respuesta al sufrimiento no pasa por acelerar la muerte, sino por acompañar, cuidar y proteger la dignidad de toda persona hasta el final de su vida.

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