Daniel del Castillo González
La catequesis de León XIV durante la audiencia general en el día de San Juan se centró en tres pilares de la liturgia: la Eucaristía, la palabra y común unión.
El papa continuó su enseñanza semanal sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium, centrada en la Liturgia; uno de los documento más conocidos del Concilio Vaticano II, aunque con un toque agustino.
LEÓN XIV
Inmediatamente después de evocar la Última Cena de Jesús, la Constitución sobre la Liturgia habla de la Eucaristía con estos acentos agustinos. Para los cristianos, participar en la mesa del Señor significa «ser formados por la Palabra de Dios, alimentarse en la mesa del Cuerpo del Señor y dar gracias a Dios». Es recibiéndolo en su Palabra y en la Eucaristía como nos convertimos en aquello que recibimos.
Es en esamisma Eucaristía en donde el papa León XIV ha querido mostrar la unidad de la Iglesia. Incluso recurrir a la Eucaristía es también el antídoto ante los problemas del mundo.
LEÓN XIV
La Eucaristía nos enseña a adoptar el estilo de vida del mismo Señor Jesús, marcado por el don gratuito de sí. Este don nos introduce en la dinámica de la unidad, que ofrece un poderoso antídoto contra los fermentos de división que minan nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias y nuestro corazón.
El papa refirió la palabra de Dios también como alimento que hace comprender la escritura, ilumina la fe y explica el misterio eucarístico.















