Carmen Álvarez Cuadrado
Todos recuerdan qué hacían en este momento: 11 de septiembre. Año 2001. Nueva York.
Esta explosión cambió el mundo para siempre. Aviones secuestrados impactaron en las Torres Gemelas. El cielo azul se convirtió en una nube negra de polvo y ceniza con casi 3.000 víctimas.
Al otro lado, el sol caía de lleno sobre Roma.
Eran casi las tres de la tarde. Nadie entendía qué estaba pasando. Pero la noticia empezó a colarse en los televisores de miles de casas.
Muy cerca del Vaticano, decenas de agustinos estaban reunidos. Lo hacían justo aquí, en su sede. Uno de ellos pasaría después a la historia. Era estadounidense. Se llamaba Robert Prevost.
P. ALEJANDRO MORAL
Ex prior general de los Agustinos
Era el capítulo general del año 2001 y estábamos reunidos allí. Entonces, hubo algunas noticias de lo que había sucedido y, bueno, fuimos a ver la televisión después de las noticias y por la noche sobre todo. Y vimos que se había confirmado, por desgracia, las noticias que nos habían dicho y anunciado.
Pegados a la televisión, seguían minuto a minuto las últimas horas. Algunos de aquellos agustinos eran de Estados Unidos. Estaban lejos de sus casas y ante un atentado sin precedentes.
P. ALEJANDRO MORAL
Ex prior general de los Agustinos
A medida que iban llegando las noticias, el dolor iba aumentando, como digo, también en Robert Prevost, quien estuvo con nosotros en algún momento. Porque en algún momento uno entraba o salía de la sala para ver la televisión, algunos por el dolor se salían, otros habían llegado posteriormente, y compartimos todos ese momento histórico negativo para Estados Unidos y para la historia de la humanidad.
Desde el primer momento, comenzaron a rezar. Fueron días muy duros. Y Robert Prevost, quien después se convertiría en el prior general de los agustinos, lo vivió así.
P. ALEJANDRO MORAL
Ex prior general de los Agustinos
Robert Prevost, en aquel momento Fray Robert Prevost, su cumpleaños era el día 14, que fue el mismo día en el que fue elegido prior general, pues y tenía la Eucaristía, pues él se conmovió como todos, y rezamos allí en esa Eucaristía, lógicamente, pero también en los días 12 y 13 habíamos rezado y pedido por las víctimas, por las familias de las víctimas, por Estados Unidos y por la paz en el mundo.
10 días después de los atentados, el 21 de septiembre, los agustinos pusieron fin al capítulo general. Robert Prevost ya era el prior. En su homilía, recordó lo que había sucedido.
La violencia que el mundo vio en los EE.UU. la semana pasada es un recuerdo trágico de una serie de problemas que aumentan en el mundo. El odio y la violencia seguirán aumentando mientras haya tantos que están obligados a vivir en extrema pobreza, oprimidos por tantas formas de injusticia.
Han pasado 25 años y esas palabras resuenan con fuerza pero, esta vez, en la voz de un pastor universal: León XIV.













