Daniel del Castillo González
León XIV ha recibido en el Vaticano a la Federación de las Monjas Clarisas capuchinas de Italia, en un momento marcado por uno de los grandes retos de la vida religiosa femenina: la reducción de las vocaciones.
La Federación reúne actualmente monasterios en distintas regiones de Italia y también comunidades vinculadas en Brasil, Mozambique y Benín. Su historia nació precisamente de la necesidad de superar el aislamiento entre monasterios. Hoy el problema es diferente.
LEÓN XIV
El número reducido de vocaciones, en particular, podría empujar a alguien a tomar decisiones de cierre o de repliegue. Pero quiero repetiros lo que he dicho sobre el futuro de las diócesis y de los seminarios en Italia. Intentemos cambiar de perspectiva al considerar esta realidad.
La disminución no afecta solo a las comunidades contemplativas. En el conjunto de la Iglesia en Europa, descendió un 3,5%.
León XIV plantea otra cuestión: qué puede ofrecer hoy una comunidad que, precisamente por su vocación, vive apartada del ritmo del mundo.
LEÓN XIV
Hagan un silencio que, en una sociedad dominada por las prisas y el ruido, haga sentir la necesidad de tiempos y espacios en los que detenerse, discernir, sin temor a perder el instante fugaz.
Las clarisas capuchinas salieron así de la audiencia con cuatro ideas para orientar su futuro: escuchar, vivir en comunión, servir y dar testimonio.















