Santi Taboada
«Dejo, pues, las riberas históricas del Tíber por las majestuosas del Sena, y ya esta tarde me hallaré inmerso en el clima sugestivo y solemne de Notre Dame. Confío a María, Señora de Francia y Castellana de Italia, el deseo de que mi visita consolide la fe de los hijos de esa gran patria y dé ánimo a su valentía de testimonio».
Estas fueron las palabras del papa San Juan Pablo II en el aeropuerto de Fiumicino, antes de partir de viaje apostólico a París y a Lisieux en mayo y junio de 1980.
Una vez en la capital francesa, Juan Pablo se animó a dar un paseo por el Sena en el tradicional «bateau mouche». No está previsto que León repita el gesto.

















