Santi Taboada
León XIV pronunció un largo y contundente discurso en la sede de la UNESCO. El papa defendió la vida humana, desde su concepción hasta el final, y en cada circunstancia.
LEON XIV
Los niños en el vientre de sus madres y en los distintos escenarios de guerra; las personas con discapacidades físicas e intelectuales; los adultos mayores; los migrantes y los refugiados; y todos aquellos a quienes la arrogancia excluye por considerarlos improductivos.
El papa señaló que olvidar estas realidades relega a la vida humana de don a producto. Dijo, además, que habrá preguntas humanas que la tecnología no podrá responder. Sobre la comunicación, explicó que, aunque cada vez es más rápida, no es necesariamente más veraz.
LEON XIV
Ciertamente, sin la verdad, el lenguaje queda sometido a la lógica de la violencia y a la voluntad arbitraria de los poderosos. Así, se excluye a otros en nombre de la ganancia, y se mata a inocentes en nombre de la libertad.
El papa añadió que, a veces, se invoca la ley cuando conviene y se ignora cuando los limita, usando la justicia como mercancía.
León XIV quiso contar la historia de la Torre de Babel para explicar que, cuanta más opresión, más se debilita uno mismo, y que esto se ve en la explotación y el despotismo.
LEON XIV
Hoy, la tentación de Babel reaparece en una globalización perseguida sin fraternidad, en formas rapaces de neocolonialismo, en imposiciones ideológicas y en todos esos “contactos sin vínculos” que reducen la vida humana al comercio.
Por segunda vez, un papa visitó la sede histórica de la UNESCO en París, de la que también forma parte la Santa Sede: en 2027, se cumplirá el 75º aniversario de su presencia en esta institución de la ONU.



















