El papa León se transformó en peregrino en la Gruta de las apariciones de Lourdes y rezó con miles de fieles.
Desde 1858, Lourdes recibe a millones de personas todos los años y es el cuarto destino de peregrinaciones del mundo. Como uno más, León se acercó a la roca donde se apareció la Virgen, bebió agua de la surgente y colocó una vela.
Luego, hizo una oración en voz alta, en la que pidió a la Virgen de Lourdes por Francia, para que las personas vivan en concordia y armonía. También rezó por los gobernantes y por la defensa de los derechos humanos y de la posibilidad de vivir hasta el final de la vida.
Hizo, además, un pedido especial por el pueblo francés:
PAPA LEÓN
Renueva la fe y el fervor de las familias cristianas, tan queridas por tu corazón, para que vivan cada día de la presencia de Jesús, de su gracia y de su auxilio en las dificultades que atraviesan. Que estén generosamente abiertas a la vida y que Dios suscite en ellas vocaciones, especialmente sacerdotales y religiosas.
No faltó la oración por los enfermos, tan protagonistas en este santuario, donde se registran más de 7.000 curaciones, 72 de ellas declaradas oficialmente como milagrosas.
Luego, el papa hizo lo mismo que ante la Almudena en Madrid: entregar a la Virgen una rosa de oro. Se trata de una distinción del papa a la Virgen María, símbolo de su devoción.
Antes de despedirse de los fieles, todos juntos rezaron el Padre Nuestro, cantado en latín.



















