La noche en Lourdes comenzó así... Con León XIV recorriendo la procesión de la Inmaculada Concepción bajo la luz de las velas de miles de fieles.
Una vez a los pies del santuario, el papa pronunció un emotivo discurso sobre la Virgen.
LEON XIV
Qué conmovedor es ver al pueblo fiel, generación tras generación, responder con amor y confianza a la tierna invitación de la Virgen María. Qué reconfortante es escuchar a los cristianos cantar himnos llenos de fervor y fe, y caminar, con una luz en la mano, hacia su Madre del Cielo, la Madre que Jesús nos dio en la Cruz.
El papa animó al pueblo francés a confiarse en la Virgen, parafraseando a su predecesor Benedicto XVI, quien estuvo en ese mismo escenario hace 18 años.
LEON XIV
Esta noche, dirijamos nuestra mirada hacia María, tan gloriosa y tan humana, y dejemos que ella nos conduzca hacia Dios, que es el vencedor
Cabe recordar que la relación entre el dogma de la Inmaculada y Lourdes es estrecha. Pio IX proclamó a María preservada del pecado original desde su concepción en 1854, 4 años antes de que la Virgen respondiese a Bernardette que ella era “la Inmaculada Concepción”. Y el papa lo interpretó como la confirmación divina del dogma.
LEON XIV
Revestida del sol, con la luna bajo sus pies y coronada de estrellas, es gloriosa, es poderosa; y, al mismo tiempo, es humilde, muy cercana a nosotros. Es la madre de Jesús, es nuestra madre.
El papa deseó que la luz que portaban los fieles franceses no se apagase en sus vidas, sino que los iluminase en adelante, hasta la vida eterna.
Y así terminó el último evento de León XIV en Lourdes, con la Salve Regina...
Y todo el santuario estalló en un fuerte aplauso... Este fue el broche de oro del papa en Lourdes.
Santi Taboada


















