Carolina Bellocq
Frente a la Gruta de Lourdes, al otro lado del río Pau, se encuentra la Casa de Acogida Notre Dame, construida para permitir a los enfermos alojarse cerca de la surgente de agua, y así facilitar su peregrinación.
Personas del mundo entero se alojan en este centro, que desde 1997 ha recibido a más de 750.000 personas.
El papa León XIV ha querido encontrarse con trabajadores y voluntarios del lugar, así como con enfermos que estos días han viajado al encuentro de la Virgen María.
A estos últimos, los enfermos, se dirigió León XIV con especial empatía. Les dijo que cada uno es único y que ninguno es invisible ante los ojos de Dios.
Concedió que muchas veces los enfermos se pueden sentir una carga para los demás, pero los invitó a verlo de otra forma.
PAPA LEÓN XIV
Queridos hermanos y hermanas enfermos, quiero decirles: ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia. Acompaño con la oración las pruebas que están atravesando. Mi pensamiento se dirige a todos los que no pueden estar aquí y que, desde sus casas o desde las habitaciones de los hospitales, están unidos a nuestro encuentro.
También tuvo unas palabras para quienes se acercan a los últimos momentos de su vida.
PAPA LEÓN XIV
Sé que, para algunos de ustedes, que sufren a causa de patologías particulares y de dolores a veces terribles, el horizonte puede parecer oscuro, incierto, sin salida. Pero ninguna ley humana debe hacernos perder la certeza de su dignidad. Por el contrario, precisamente en nombre de esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión.
Y pocos meses después de que Francia aprobara la ley de la eutanasia, se refirió con claridad al asunto:
PAPA LEÓN XIV
Es imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no es necesariamente moral.
Tampoco ahorró en palabras para los médicos, e hizo una invitación para todos los que tienen esta profesión.
PAPA LEÓN XIV
Aquí en Lourdes, ciudad de los enfermos y de la esperanza, invito a toda la comunidad de los agentes sanitarios a recordar el significado profundo de su vocación: hacerse cargo de una persona que sufre, y no eliminarla.
Después de este encuentro al aire libre, León XIV ingresó al centro y subió hasta el quinto piso. Allí estuvo unos momentos con algunos enfermos que no se pueden desplazar.



















