Tras finalizar la procesión y el discurso de León XIV, comenzó a sonar la Salve Reina. León XIV se detuvo ante la imagen de la Inmaculada Concepción.
Al terminar, entró detrás de la imagen al santuario mientras los más de 150.000 peregrinos aplaudían. Fue el último evento de León XIV en Lourdes, antes de viajar al día siguiente a Metz para la tercera, y última, etapa de su viaje apostólico por Francia.


















