Carolina Bellocq
La Plaza Independencia, en el centro de la ciudad capital de Uruguay, esperaba al papa con autoridades, diplomáticos y miembros de la sociedad civil.
Además del presidente Yamandú Orsi se encontraban los tres expresidentes de la nación que permanecen vivos, en señal de unidad democrática.
En su primer discurso en Latinoamérica, León XIV utilizó la imagen del monumento de la plaza, bajo el cual están los restos del prócer nacional, José Artigas.
Habló de realidades que afectan al país y de la importancia del futuro.
PAPA LEÓN XIV
La mirada hacia el futuro alcanza también a quienes habrán de habitar esta tierra: a las condiciones en que podrán nacer y crecer, y a las oportunidades que encontrarán a lo largo de su vida. La evolución demográfica del Uruguay hace especialmente concreta esa preocupación.
Se refirió al aborto, el cuidado de los más indefensos y la necesidad de oportunidades.
PAPA LEÓN XIV
Tampoco hoy puede medirse el valor de una persona por lo que produce, por su trabajo o por su capacidad de valerse por sí misma. La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada.
Hizo también mención a la soledad y a una realidad que enfrenta el país, que tiene el mayor índice de suicidios per cápita de América Latina.
PAPA LEÓN XIV
Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables. Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia.
Y en una nación donde la Iglesia es minoría, dijo a todos los presentes lo que esta hace por la sociedad.
PAPA LEÓN XIV
A esta tarea común aporta lo que le es propio: una esperanza que no se extingue cuando los recursos humanos encuentran su límite y que recuerda a quien atraviesa la prueba que su vida conserva siempre un sentido y un valor, que no está solo y que tampoco en la oscuridad ha dejado de ser amado por Dios.
Y no faltó, en el país más secularizado de América, una referencia al mentado laicismo.
PAPA LEÓN XIV
La convivencia entre personas de distintas procedencias y tradiciones forma parte también de la historia del Uruguay. Esa pluralidad se expresa hoy en las creencias y convicciones de sus ciudadanos. El carácter laico del Estado está llamado a garantizar un espacio en el que creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto.
Se despidió con el deseo de encontrarse con los uruguayos, que Dios bendiga a Uruguay y la Virgen acompañe al país.















