Carmen Álvarez Cuadrado
Este fue el gesto de Jesús a sus discípulos. Ocurrió la noche antes de morir, durante la Última Cena, a pocas horas de su crucifixión.
P. JORGE ENRIQUE MÚJICA
Director editorial, Agencia ZENIT
Es nada más ni nada menos que Dios lavando los pies a los hombres, es decir, el que debería ser servido que se pone a servir.
Una práctica que, interpretando referencias de la Biblia, continuó en la Iglesia primitiva, donde también participaba la comunidad; no como rito, sino un acto de servicio.
En la Edad Media, el lavatorio era flexible; podía hacerse fuera de la misa e incluir a los pobres, con una presencia limitada del pueblo.
Tras el Concilio de Trento, se volvió de forma oficial un rito, pero de ámbito clerical y separado de la misa.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Se celebraba, sí, la misa del Jueves Santo por la mañana. Luego, en algún momento del día, el obispo y algunos presbíteros, 12 para ser exactos, se reunían en un lugar privado y el obispo le lavaba los pies a los sacerdotes.
Lo que hizo Pío XII con la reforma litúrgica fue introducir el lavatorio de pies dentro de la misa, justo después de la homilía. Y así, de ser un gesto privado pasó a ser público, con otro pequeño cambio.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Pío lo pasa por la tarde y deja en la mañana la misa crismal, que cierra la cuaresma; cierra el tiempo cuaresma. Por la mañana, se celebra la misa crismal y la misa de la cena del Señor se pasa por la tarde.
Lo que se mantuvo fue la tradición de que fuesen siempre 12 varones, salvo algunas excepciones, para las cuales había que pedir permiso. Esto ocurrió hasta 2016. Ese año, Francisco cambió las normas y lo amplió al pueblo de Dios.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
En 2016 decreta que se quite el término 'varones' y que se deje solamente a algunas personas, el lavatorio a algunas personas, ya no exclusivamente hombres, sino que ahora vemos que el papa abre este signo a mujeres, a niños, a ancianos, a jóvenes, a enfermos, a encarcelados.
A esto, se suma otra preferencia de Francisco: ir a las periferias existenciales a hacer el lavatorio y que este incluya enfermos, reclusos, mujeres o musulmanes.
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Lo lleva a aquellos lugares donde es necesario que la iglesia sirva a la comunidad: la cárcel, los hospitales... Con una pluralidad de personas a las que el Papa Francisco siempre quiso tener a bien, mostrar que la iglesia es servidora.
P. JORGE ENRIQUE MÚJICA
Director editorial, Agencia ZENIT
Lo que la iglesia pone al centro precisamente es esto: que lo que en otro momento hacían los esclavos, que estaba reservado a los esclavos, lo haga Jesús, que es Dios y que lo muestra, que lo es, no solamente con sus palabras sino con los hechos.
Y aquí viene la decisión de León. El papa ha querido que, al menos, en su primera Semana Santa, la misa de la Cena del Señor y el lavatorio de pies sea en San Juan de Letrán, la catedral de Roma, ¿pero por qué esta basílica y no, por ejemplo, San Pedro?
P. JUAN MANUEL ESTRADA
Experto en Liturgia
Los obispos siempre están llamados a celebrar la liturgia en sus catedrales. El Papa es obispo de Roma y la catedral del Papa es San Juan de Letrán.
Eso es lo que hace, él regresa, retoma esto para decir, bueno, también yo como obispo de Roma, yo celebro esto con la comunidad eclesial en mi iglesia, que es la iglesia de Roma, la comunidad de Roma.
Y, aunque parezca una novedad, realmente no lo es. Quitando a Francisco, sus predecesores también iban a San Juan de Letrán. Aquí ven a Benedicto XVI, pero no es el único. Papas como Juan XXIII, Pablo VI o Juan Pablo II también lo hicieron... Y, ahora, es el turno de León XIV.

















