Ser corresponsal de guerra ofrece la oportunidad de conocer realidades extremas: violencia, sufrimiento y dolor elevados a su máxima potencia. Fue lo que experimentó P.J. Armengou cuando trabajó en zonas de alto conflicto, que se ven reflejadas en su último trabajo.
P.J. ARMENGOU
Periodista y autor de 'Rostros de perdón'
El enfoque de hablar del perdón es algo que yo me encuentro a lo largo de mi trayectoria como periodista en zonas de conflicto, descubriendo mucho dolor, mucha violencia a mi alrededor, en el mundo en general. y asombrándome de encontrar de repente historias de luz, de reconciliación y de romper esta espiral de violencia.
Fue el genocidio de Ruanda de 1994 el que marcó el inicio de todo. Los extremistas del grupo étnico 'hutu' comenzaron el exterminio de los 'tutsi', la otra etnia. A P.J. le impactó la historia de Alice, que era 'tutsi', mutilada y cuyos hijos fueron asesinados por los 'hutus'.
P.J. ARMENGOU
Y la entrevisto a pocos centímetros del hombre que le hizo todo esto. Del hombre que participó en la muerte de sus hijos y del hombre que la mutiló. A mí aquella historia de perdón, ese perdón otorgado por parte de ella hacia él, me cautivó, me obsesionó. me rompió.
Y, a partir de ahí, se puso manos a la obra para recopilar cuáles son esos 'Rostros de perdón', plasmando así que, más allá del sufrimiento, siempre se puede empezar de cero si se le ofrece una segunda oportunidad a la víctima y al verdugo...Un perdón que no se traduce en olvido, ni tampoco en reconciliación.
P.J. ARMENGOU
El perdón que lleva a una paz más genuina es aquél que recoge lo vivido. Ya sea el daño infligido al otro o el daño que me hayan podido hacer. Abraza ese dolor y dice, de ese dolor yo voy a sacar algo bueno.
Perdonar de ésta forma puede ser una capacidad más propia de un superhéroe que de un mortal. Sin embargo, es algo que una madre corriente, como Diane Foley, cuyo hijo fue asesinado por el Estado Islámico, es capaz de conseguir cada día.
P.J. ARMENGOU
Y ella tiene todo un proceso de superar el odio, superar la violencia, superar el dolor, abrazar a esa persona, perdonar a esa persona. Y sin embargo, al mismo tiempo, aún así, por ejemplo, está trabajando tanto en perdonar a Alexanda Cotey, como en perdonar al gobierno de Estados Unidos por no haber hecho suficiente por salvar a su hijo.
Los protagonistas de estas historias no son perfectos, pero sí hay un rasgo común que los caracteriza: la esfera espiritual que los ayuda a hacerlo, y mucho más aún cuando se traduce en el cristianismo, que abraza el perdonar setenta veces siete.
Es por ello que, tras conocer estas historias, en el lector se despierta una pregunta muy difícil de contestar:
P.J. ARMENGOU
Cada una de estas historias es un espejo que nos pregunta a nosotros mismos, ¿Serías capaz tú de perdonar? Un mal tan grande, que maten a tus hijos, que te roben, que te violen, que lo pierdas todo en una guerra.
Son los 'Rostros de perdón' de Sulaiman, Alice, Emmanuel, George, Diane o Thabang los que consiguieron escribir un nuevo capítulo en sus vidas a raíz del sufrimiento y el dolor y por medio, claro está, del perdón.
Ana Torres Fonseca







