Un viaje a España en el que León XIV no fue el protagonista – Análisis

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16/06/2026
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Si algo dejó claro el viaje a España, es que el papa no fue el protagonista. Compruébenlo en los ojos de León... En su sorpresa al congregar a 650.000 jóvenes en Madrid.

En el sentirse interpelado por la voz entrecortada de uno de los rostros más importantes del país.

ANTONIO BANDERAS
Actor español
Yo hoy estoy aquí, Santo Padre, confesando haber sido víctima del hechizo de Dios. Muchas gracias.

En la sensibilidad de los testimonios que ponen rostro a historias que parecen de ciencia ficción.

Durante mi infancia, mi padre intentó matar a mi madre. Ella se salvó porque un chico se interpuso para protegerla y este murió....A veces, levanto los ojos al cielo y le pregunto a Dios: ¿Dónde estabas cuándo era una niña?

Durante el viaje, quedé embarazada de un hombre de la mafia. Al llegar a España, me quitaron a mi bebé para obligarme a prostituirme. Me trataron muy mal. Me separaron de mi hijo. Tenía 11 meses. Cuando la policía...

En la autoridad de un líder moral que durante 7 minutos unió incluso a rivales políticos.

En la trascendencia que habla de Dios a través de la belleza.

Así que no fue León el protagonista. Fue el medio que dio a conocer a una Iglesia viva que camina en España. Familias enteras que salieron a la calle y una lista de voluntarios interminable. Más de millón y medio de personas en el centro de la capital solo para rezar.

Y de Madrid a Barcelona. La Sagrada Familia superó las expectativas. Demostró estar a la altura de las grandes obras maestras de la humanidad, con un impacto mundial que traspasó las pantallas y los algoritmos de redes sociales.

También, la imagen del año a nivel político en España. La reacción de un Congreso que nadie esperaba, que durante siete minutos dejó de lado las diferencias. No fue solo cortesía, sino respeto a un líder moral, con la capacidad de poner sobre la mesa la gran lección del humanismo cristiano, incluso con los puntos discordantes que muchos no quieren escuchar.

Y, por último, la realidad de una Iglesia que, hasta en el mayor sufrimiento, estuvo ahí. Lo hizo no dejando solos a los más de 3.000 migrantes, que llegaron en masa al puerto de Arguineguín en el Covid. Donde no estuvo el gobierno, sí lo hizo el pueblo canario y la Iglesia.

Que no dejó sola a Desiré, que encontró una familia en las Madres de Desamparados de San José de la Montaña. Y tampoco lo hizo con las víctimas de trata que llegaban a España.

Y sí. Porque fue la sociedad y la Iglesia española la que estuvo en primera fila en este viaje. Todos ellos fueron los protagonistas de una gran historia que para España será difícil de olvidar. Y quizá la primera página para una Europa que puede que no esté tan secularizada como todo el mundo piensa.

Carmen Álvarez Cuadrado

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