Santiago Taboada Castillo
Mientras el número de personas fallecidas por los terremotos de Venezuela sigue ascendiendo y continúan las labores de rescate entre los escombros, el país trata de atender a los heridos y a las familias que han perdido su hogar.
Entre las instituciones que acogen y alimentan a los afectados está la Iglesia venezolana. En especial, la diócesis de la Guaira.
El sacerdote Rafael Montilla, director de Comunicación de esta diócesis, explica que nada más ocurrió la tragedia Cáritas Venezuela comenzó la búsqueda de ayuda humanitaria. Las parroquias se convirtieron en puntos de distribución de bolsas de comida.
RAFAEL MONTILLA
¿Qué contiene una bolsa? Bueno, mira, puede ser arroz, pasta, sardina, atún, papel higiénico, productos de limpieza, todas estas cositas, se hace una buena bolsita y se le entrega.
También, la Iglesia venezolana se sigue haciendo cargo de la atención pastoral. Ante la conmoción inicial de los sacerdotes guaireños, que buscaban a sus familiares, amigos y feligreses entre los escombros, las diócesis cercanas enviaron misioneros y sacerdotes para celebrar la Eucaristía y atender a los afectados.
RAFAEL MONTILLA
Uno va visitando familias cercanas que sabemos que han perdido a sus seres queridos. A otras personas que hemos visto en la calle, que lo ven a uno vestido de sacerdote, se acerca al padre: “Ore por mi hermano que no lo conseguimos, ore por mi familia”. “Padre, ¿será que nos pueden ayudar?” Entonces estar allí con la gente es una muestra también de esa cercanía de Dios.
Ahora, el padre Rafael Montilla y los demás sacerdotes de la Guaira se multiplican para celebrar misas, funerales, acompañar a los feligreses, visitar heridos, confesar, y sobre todo, escuchar.
La diócesis de la Guaira se enfrenta al reto de seguir repartiendo ayuda humanitaria y atención pastoral a pesar del descenso de las donaciones.













