Carmen Álvarez Cuadrado
La Virgen María fue concebida sin pecado original. Es el dogma de fe que proclamó Pío IX. Fue en 1854, y no estuvo exento de polémica. Los críticos decían que no aparecía de forma explícita en la biblia y que agitaba la división con otros cristianos.
Pero el tiempo le daría la razón al papa. En 1858, en Lourdes, la Virgen se le apareció 18 veces a Bernardette, una joven analfabeta. Cuando María le reveló su nombre, se interpretó como la confirmación divina del dogma.
FRANÇOIS VAYNE
Vaticanista
Es importante señalar que los papas tienen un vínculo muy fuerte con Lourdes, porque cuando la Virgen se apareció en Lourdes, el papa Pío IX tenía muchos problemas. Y el hecho de que la Virgen dijera su nombre en Lourdes —«Soy la Inmaculada Concepción»— Pío IX lo interpretó como una confirmación de su magisterio.
Las apariciones duraron cinco meses. La primera fue el 11 de febrero. Y esa fecha ha marcado eventos importantes en el Vaticano. Pablo VI proclamó a San Benito patrón de Europa en el 64, Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo en el 92 y Benedicto XIV anunció su dimisión en 2013.
FRANÇOIS VAYNE
VaticanistaTodos los actos diplomáticos importantes de la Santa Sede se firman precisamente el día de la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, el 11 de febrero, como, por ejemplo, los Pactos de Letrán, o como cuando Juan Pablo II hizo volver a los obispos católicos a Moscú tras la caída del Muro, lo cual también ocurrió un 11 de febrero.
El vínculo papal también se materializó en visitas. Juan Pablo II estuvo en dos ocasiones, en 1983 y un año antes de morir, en 2004.
Le recogió el testigo Benedicto XVI, quien estuvo en 2008. Fue por el 150º aniversario de las apariciones de la Virgen.
Su paso por el pequeño pueblo conviritó el viaje en una visita oficial a Francia, aunque el programa fue mucho más blindado, sin tanto contacto con los fieles; al contrario será con León XIV.
CAMILLE DALMAS
Vaticanista, Agencia I.MEDIA (Francia)
El viaje del papa Benedicto, hace muchos años, fue mucho más prudente. Hoy parece que será un viaje en el que el papa estará realmente en todas partes, en contacto con la gente, algo que no ocurrió durante el viaje de Benedicto.
Era un lugar más institucional, sin contacto con la multitud; eligieron un lugar más pequeño para la misa. Aquí es un lugar gigantesco. Por el momento hablamos de 500.000 personas para la misa del sábado, pero hay espacio para muchas más.
Francia se convierte así en el sexto viaje internacional del pontificado de León XIV. Otro destino europeo, históricamente católico, pero donde la secularización fue avanzando hasta arrancar la fe de la sociedad.













