El alcalde la ciudad de Metz, François Grosdidier, recibió al papa a las puertas de la catedral de la ciudad y le hizo un regalo original: una raqueta de tenis antigua, de madera. Es sabido que el tenis es un deporte practicado por León XIV, quien agradeció el obsequio con una sonrisa.
También le entregó un Huevo "Beatus", edición especial de la tradicional casa Émaux de Longwy, una manufactura artesanal icónica de la región. Se hicieron solo 200 ejemplares de esta pieza, donde se ve la silueta del papa sobre una cruz dorada y, en el reverso, una reproducción de la famosa rosácea de la Catedral de Saint-Étienne de Metz. Asimismo, le entregó una medalla con la imagen de la Catedral.





















