Tras comer en el palacio episcopal, León XIV emprendió la marcha hacia la catedral de San Esteban de Metz, para presidir la misa.
Fue recibido por cientos de fieles que se agolparon junto a las barreras para verle y corearon su nombre. El papa continuó sus ya tradicionales bendiciones de bebés.
Metz es la última etapa del viaje del papa a Francia, que retornará a Roma por la tarde.





















