Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.


32 años casados, 11 hijos: “Cuando llegó el tercero se me cayó el mundo”

Esta es la carta de presentación de María y Pablo: 32 años años casados, 11 hijos. Uno sacerdote, otro seminarista y una misionera de la caridad. Otros tres están casados y ya tienen dos nietos. Y para hacer las cosas más complicadas decidieron juntarse en Roma. Casi lo consiguen. Solo les faltó una.

MARÍA Y PABLO
“Nos presentó mi hermana. Tenía un novio amigo de Pablo y un día me dijo: '¿Por qué no venís?'. Yo nunca salía con ella. Lo hizo para presentarme a Pablo. Y allí nos conocimos y ya está”.

“A mí me gustó desde el primer momento y al día siguiente le llamé para tomar un café. No se me ocurría otra cosa que decir. Desde entonces, desde el año 82 estamos juntos. Tres años de novios y 32 de casados”.

Pablo es abogado y María enfermera, aunque con la llegada de los hijos se tuvo que dedicar por completo a ellos. O mejor dicho: se convirtió en enfermera, profesora, especialista recursos humanos y con disponibilidad de 24 horas diarias. Se convirtió en madre.

MARÍA Y PABLO
“Para mí hubo un momento especial. Estaba viajando a Chicago por trabajo. María me había dicho el día anterior que estábamos esperando el tercero y a mí se me cayó el mundo. Vi que no éramos capaces de tres... luego hemos sido capaces de 11. Ahí la clave es el diálogo, en momentos de nerviosismo saber pedir perdón, saber hacer una llamada, un mensaje a mitad del trabajo para decirle que la quiero, y yo creo que esos detalles, para una mujer son claves”.

“Para mí también fue clave que me fuera dejando un poco mi espacio. Mi espacio era: yo me ocupo de los hijos pues que no se metiera demasiado. Él no iba a estar en casa, pues que me dejara a mí hacerlo un poco a mi manera. Eso sí, irle contando lo que pasaba, que escuche lo que pasa en casa pero si él no podía estar yo tampoco me iba a agobiar ni a preocuparme”.

Son muchas las lecciones que María y Pablo pueden ofrecer sobre familia, pues la experiencia sobra. Mientras tanto les dejamos disfrutar en la Ciudad Eterna en la plaza de San Pedro. Hoy ha sido día de audiencia con el Papa. No han podido verle de cerca pero quizás vuelvan a probar la aventura de regresar con toda la familia y poder saludarlo como lo hacen estas personas cada miércoles.