Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

El Papa pide oraciones por las dos Coreas en vísperas de la reunión entre Trump y Kim Jong-un


En el ángelus de este domingo, el Papa pidió oraciones por la próxima cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un, para acabar con las tensiones entre las dos Coreas.

FRANCISCO
“Que las conversaciones que tendrán lugar los próximos días en Singapur, puedan contribuir al desarrollo de una vía positiva que asegure un futuro de paz para la Península Coreana y para el mundo entero”.

Durante la homilía del ángelus, el Papa reflexionó sobre el Evangelio del domingo, y avisó de un comportamiento que, si no se detiene, dijo, destruye familias, amistades, comunidades e incluso a la sociedad.

FRANCISCO
“Puede suceder que una fuerte envidia por la bondad y las buenas obras de alguien nos lleve a acusarla falsamente. Es un veneno mortal: la malicia con la que de modo premeditado se quiere destruir la buena fama de otro”.
“Acoger la palabra de Jesús nos hace hermanos, nos hace familia de Jesús. Hablar mal de los demás, destruir su fama, nos hace familia del diablo”.

El Papa aconsejó actuar inmediatamente ante cualquier sobra de rencor, para que no haga raíces en el corazón de las personas.

FRANCISCO
“Si examinando nuestra conciencia, nos damos cuenta de que esta hierba mala está germinando dentro de nosotros, vamos inmediatamente a confesarnos en el sacramento de la Penitencia, antes de que crezca y dé sus terribles frutos, que son incurables”.

Hacía mucho calor en la plaza de San Pedro, pero unos 20 mil peregrinos desafiaron las altas temperaturas para rezar esta oración con el Papa.