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Rome Reports

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Ayudan a niños soldado a cambiar las armas por libros


Se llama James y a sus 19 años ya sabe lo que es empuñar las armas. Sin embargo, también sabe lo que es recibir una segunda oportunidad. Este ex niño soldado ha podido retomar sus estudios e incluso ahora tiene un empleo como sastre. 

JAMES KOROK
Ex-niño soldado, Sudán del Sur

“Antes de conocer la guerra, no podía mantener a mi familia, pero ahora estoy ganando dinero para ayudarles gracias a mi trabajo como sastre”.

Por suerte, la historia de James no es la única. Muchos niños soldados están recuperando la vida que se les arrebató después de haber sido obligados a combatir en las guerras de los adultos. 

Ahora reciben formación aquí gracias a la organización Veterinarios sin Fronteras. Así podrán tener una profesión que les permita en el futuro permanecer en su país.

La ONU también trabaja para recuperar a estos niños soldado. El grupo de trabajo sobre la infancia en los coflictos bélicos del Consejo de Seguridad visitó Sudán del Sur para conocer de primera mano la labor que se está desarrollando con estos muchachos.

OLOF SKOOG
Comisión ONU sobre niños y conflictos armados

“La guerra se está cobrando un precio muy alto a los niños de este país y las heridas sigan sin cicatrizar”.

“Cuando conoces a estos chicos es cuando te das cuenta del trabajo que se necesita para recuperarlos completamente. Se necesitan muchos recursos, mucho tiempo y mucha paciencia, factores que creo que todavía faltan. Especialmente Pibor, como vimos hoy”.

En sus siete años de vida, Sudán del Sur, el país más joven del mundo, prácticamente solo ha conocido la guerra que estalló en 2013.

Un reciente informe del Departamento de Estado de Estados Unidos estima que a causa del conflicto han perecido unas 383.000 personas. A este terrible número se suma la enorme cifra de desplazados y refugiados, unos 4 millones. 

Son unos datos que no han pasado desapercibidos para el Papa Francisco quien incluso expresó su deseo de visitar el país durante este encuentro en Roma con el Consejo de Iglesias de Sudán del Sur.

Aunque la guerra parece no tener fin, estas iniciativas que brindan nuevas oportunidades a los niños soldado son un rayo de esperanza en medio de las tinieblas.