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Rome Reports

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Francisco: Ante Dios no sirven maquillajes. Él nos conoce como somos


El Papa fue recibido en la audiencia general con esta canción entonada por un grupo de escolares. Recordaban las tres reglas que Francisco enseña para un matrimonio feliz: que no sean invasivos, que se den las gracias y que se pidan perdón mutuamente.

El paso del Papa por el pasillo del Aula Pablo VI fue dejando escenas de todo tipo:

Firmó la tesis doctoral de un sacerdote de la India...

… bendijo al bebé de una mujer embarazada... y también saludó con afecto a este niño a quien le entregó un rosario.

A continuación el Papa retomó su catequesis sobre el Padrenuestro. Explicó que esta oración encierra la clave para tener una relación sincera con Dios, ante quien no se puede fingir porque conoce al hombre mejor que nadie.

FRANCISCO
“Es imposible. Ante Dios no hay maquillaje que sirva. Dios conoce nuestra conciencia así como es, al desnudo. No se puede fingir”.

El Papa explicó que el Padrenuestro ayuda a hacer oración. Este es el lugar donde cada cristiano tiene un encuentro personal con Dios. Un diálogo donde no es necesaria la elocuencia.

FRANCISCO
“El hombre y Dios cruzan sus miradas. Eso es la oración. Mirar a Dios y dejarse mirar por Dios. Eso es rezar. 'Pero padre, yo no digo nada'. Pero mira a Dios y déjate mirar por Él. Es una oración una hermosa oración”.

El Papa explicó que la oración del cristiano no debe ser individualista. De hecho desafió a los peregrinos presentes con una pregunta: averiguar qué palabra falta en el Padrenuestro.

FRANCISCO
“¿Cuál es la palabra que falta en el Padrenuestro que rezamos todos los días? Falta la palabra 'yo'. Nunca se dice yo. Una vez el capellán de una cárcel me hizo una pregunta: 'Me diga usted, padre, ¿cuál es la palabra contraria al 'yo'?'. Yo, ingenuo, le dije: 'Tú'. 'No, ese es el inicio de la guerra. La palabra contraria al 'yo' es 'nosotros', donde hay paz, todos juntos'. Es una hermosa enseñanza la que recibí de ese sacerdote”.

Como suele ser habitual el Papa clausuró la catequesis saludando a recién casados y enfermos. La bendición final la llevó con una estola especial: una estola hecha por mujeres indígenas.