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Rome Reports

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Papa: Jesús pide conversión pero no amenaza a nadie


Cuando Francisco terminó de recorrer la plaza de San Pedro en el papamóvil, se acercó de nuevo a la primera fila, en busca de una persona. 

Era esta señora de Brasil, que está enferma y que le pedía una bendición especial.

Luego, en su catequesis, el Papa continuó sus reflexiones sobre el Padrenuestro. En concreto, sobre la invocación “Venga a nosotros tu Reino”.

Francisco recordó que a menudo Jesús anunciaba en su predicación que había que convertirse porque se estaba acercando “el Reino de Dios”.

FRANCISCO
“Estas palabras no son ni mucho menos una amenaza; al contrario, son un buen anuncio, un mensaje de alegría. Jesús no quiere presionar a la gente para que se convierta, sembrando miedo al juicio inminente de Dios o sentimiento de culpa por el mal cometido. Jesús no hace proselitismo, sencillamente, anuncia. Al contrario, lo que Él trae es la Buena Nueva de la salvación, y a partir de ella llama a convertirse”.

El Papa reconoció que a menudo los cristianos se preguntan por qué no se realizan inmediatamente las promesas de Jesús, por qué el mundo está marcado por el pecado y por qué hay odio, guerra y violencia. 

FRANCISCO
“El Reino de Dios es ciertamente una fuerza enorme, la mayor que existe, pero no según los criterios del mundo; por eso parece que nunca tiene mayoría absoluta. Es como la levadura que se amasa en la harina: aparentemente desaparece, pero precisamente es ella la que hace fermentar la masa”.

Francisco recordó que Jesús comparaba el Reino de Dios con una semilla, que crece sin llamar la atención, aunque quien la haya sembrado esté trabajando o esté dormido. 

FRANCISCO
“Venga tu Reino es como decir: 'Ven, Señor Jesús'. Y Jesús responde 'Vendré pronto'. Y Jesús viene, a su manera, pero todos los días. Vamos a confiar en esto. Y cuando rezamos al Padrenuestro decimos siempre 'Venga a nosotros tu Reino', para sentir en nuestro corazón: 'Sí, sí, sí, vengo, y vengo pronto'”.

Francisco recordó que comienza la Cuaresma y que es una buena oportunidad que la Iglesia da a cada persona para que renueve su vida cristiana.