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Rome Reports

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La prevención contra los abusos arranca en la guardería y pasa por el seminario


Más del 90% de los abusos denunciados en los últimos años en EEUU corresponden a delitos anteriores al año 2000. El último informe de su Conferencia Episcopal certifica que este país, el que primero y más duramente sufrió la crisis de los abusos, ha acertado con las medidas de prevención.

El mismo informe señala cómo en el último año más de cuatro millones de niños y jóvenes han recibido, en instituciones católicas de EEUU, cursos de formación sobre abusos. Un contenido que han recibido también, con un nivel superior, cerca de 40.000 sacerdotes, 16.000 diáconos y 170.000 educadores. 

Son datos que no aparecen en las noticias, pero que demuestran un compromiso real, que comienza con la selección en los seminarios. 

Anthony Isacco, psicólogo, realiza las evaluaciones a los candidatos en Pittsburgh desde hace seis años. 

ANTHONY ISACCO
Psicólogo, Diócesis de Pittsburgh (EE.UU.)
“Según la estadística de agresiones sexuales a menores en la Diócesis de Pittsburgh, los picos más altos corresponden a los años setenta y ochenta. En los años 90 se aplicaron cambios radicales, con comités de revisión, y por supuesto, una mayor exigencia en las admisiones, que incluía pruebas psicológicas. Lo cierto es que se están haciendo cambios desde hace tiempo. Y cuando miras los datos, ves que hay menos denuncias que nunca”.

Cada año, en su diócesis, se rechaza a un 30% de los candidatos, tratando de primar la calidad por encima de la cantidad.

ANTHONY ISACCO
Psicólogo, Diócesis de Pittsburgh (EE.UU.)
“Hay unos cuantos factores de riesgo y esos factores de riesgo son los que trato de detectar en mi análisis psicológico. Pueden ser desde una falta de control emocional, baja valoración del abuso sexual, agresividad, narcisismo, falta de perspectiva, falta de empatía y muchos más”.

Mediante tests profesionales, entrevistas y análisis, el doctor Isacco realiza informes personalizados, que remite al rector del seminario. 

ANTHONY ISACCO
Psicólogo, Diócesis de Pittsburgh (EE.UU.)
“Realmente, consigues detectar algunas alertas rojas. Pero también ayudas a quien está en el seminario a saber dónde debe crecer en su formación. Así que mi trabajo puede ser preventivo en la medida en que mantienes a los ‘malos’ fuera del seminario, pero también ayudas a los ‘buenos’ a crecer y aprender más sobre sí mismos”.

La labor de prevención de los abusos ha sido especialmente intensa en los EEUU desde hace treinta años. 

Anna B. Torrance, responsable de Educación en la Diócesis de Pittsburgh, recuerda cómo le sorprendía hace años el énfasis en la prevención. 

ANNA BAMONTE TORRANCE
Secretaria de Educación, Diócesis de Pittsburgh (EE.UU.)
“Cuando mis hijos eran bebés, hace 20 años, yo quería dar clases de Religión en mi parroquia. Pero antes, debía presentar mi curriculo, antecedentes penales y un informe de la Policía en el que figurase que no tenía antecedentes de abuso de menores. Además, me exigieron participar en un curso llamado ‘La protección de los hijos de Dios’. Y en ese momento pensé que, en mi caso, trabajando como abogado y siendo madre de tres hijos, no tenía por qué perder un día y medio en participar en ese curso, simplemente para dar clase de Religión”.

La realidad es que hizo el curso y cambió su forma de pensar. Por eso insiste en la necesidad de comenzar la formación de los menores desde la guardería, con un programa llamado ‘La Visión Católica del Amor’, y que se adapta a las distintas edades.

ANNA BAMONTE TORRANCE
Secretaria de Educación, Diócesis de Pittsburgh (EE.UU.)
“La idea central es que Dios te ha creado y que tu cuerpo es un templo que debe ser protegido y querido. La idea es asegurarse de que los niños entienden que hay gente que no los apreciará, o malas personas que no respetarán lo que Dios ha creado en este precioso niño”.

Toda esta formación, que de forma similar, se aplica en centros católicos de otras partes del mundo, tiene un objetivo muy claro. 

ANTONIO CARRÓN
Oficina de Prevención de Abusos, Agustinos Recoletos
“Porque los alumnos tienen que saber qué hacer en una circunstancia de ese tipo. No solo si les ocurre solo ellos, si no también si lo ven en una circunstancia cercana. También ponerle nombre a las cosas. Yo cómo voy a saber, si soy un niño pequeñito, si alguien me hace algo cómo voy a identificar eso como un abuso. Entonces, necesitamos empoderar también a los menores”.

Antonio Carrón, de la Orden de los Agustinos Recoletos, se formó en el Center for Child Protection de Roma, una entidad que promueve la prevención y protección del menor en la Iglesia Católica en todo el mundo. 

ALESSANDRA CAMPO
Center for Child Protection
“A día de hoy contamos con más de 50 entidades asociadas, de cuatro continentes. Hemos trabajado y estamos trabajando en cuatro continentes con la excepción de Oceanía, con un total de 2.000 estudiantes on-line. Estamos en cerca de 30 países. El programa está disponible en Internet en italiano, francés, inglés, alemán y español. Esperamos tener pronto la versión en otros idiomas”.

Su labor permite afrontar la protección de los menores en las diferentes situaciones, con atención a las diferencias regionales. 

ALESSANDRA CAMPO
Center for Child Protection
“Está claro que, por ejemplo, el modo en que en un contexto social se hable de sexualidad condicionará el modo en el que se vive el abuso, en el que se cuenta, y la forma de combatirlo. Otra diferencia puede ser cómo se interpreta la figura del padre. Si pensamos al abuso familiar está claro que según cómo sean las relaciones familiares, o cómo se viva la educación de los niños, el abuso se vivirá de un modo diferente, se reaccionará de un modo diferente al abuso”.

Queda mucho por hacer en la lucha contra los abusos. Pero hay instituciones, diócesis y realidades católicas que marcan una línea a seguir para el futuro.