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Los peligros de la nueva línea de investigación científica emprendida en Japón


Según la revista Nature, Japón ha autorizado una nueva línea de investigación para que los animales puedan desarrollar órganos compatibles con los seres humanos. De este modo se reduciría la fatídica búsqueda de donantes. 

Para hacerlo se modificará el embrión de un roedor para que no pueda desarrollar un órgano concreto como el páncreas. 

Introduciendo un tipo particular de células humanas en ese embrión, se espera que el organismo del animal las utilice para fabricar un páncreas humano que en el futuro se pueda trasplantar en una persona. A priori, la experimentación no tendría inconvenientes éticos.

PROF. ALBERTO CARRARA
Experto Neurobioética, Ateneo Regina Apostolorum

(Las células humanas que se utilizan en este experimento) no son embrionarias. Tampoco se está pensando en utilizarlas para trasplantar órganos como el cerebro, órganos muy ligados a la identidad. En el caso de que se pudiera hacer sería moralmente inaceptable porque el cerebro está muy relacionado con la identidad.

PROF. ANTONIO G. SPAGNOLO
Università Cattolica, Director Instituto de Bioética

Los órganos que se producirán son órganos, por decirlo de alguna forma, “ejecutivos”; es decir, órganos que se encargan de funciones “mecánicas”: el corazón, el hígado, el páncreas.

El experimento presenta otros dos peligros. Por un lado evitar que al realizar un hipotético trasplante se pasen virus animales al hombre. Por otro lado evitar que las células humanas introducidas en el embrión colonicen estructuras clave como la neuronal.

PROF. ALBERTO CARRARA
Experto Neurobioética, Ateneo Regina Apostolorum

Hay riesgos ligados al hecho de que las células humanas colonicen las estructuras neuronales del animal. En este caso, si se le deja crecer, se teme que establezcan relaciones con el sistema nervioso. Ahí sí que nos encontramos con escenarios a lo Frankestein, donde no sabemos qué podría suceder a las funciones cognitivas del animal.

PROF. ANTONIO G. SPAGNOLO
Università Cattolica, Director Istituto de Bioética

El objetivo que se pretende con este experimento ya se hizo en el pasado con los animales transgénicos. Son animales tratados con genes humanos para que sus órganos se desarrollen sin las características antihigiénicas propias de los animales. Estos serían rechazados por el cuerpo humano al hacer el trasplante. De hecho estos experimentos no se han llevado a la práctica aún porque permanece la duda de que ese órgano animal, aunque haya sido “humanizado”, transmita virus al hombre.

Conseguir que los órganos de animales sean compatibles con los humanos es un sueño en el que se lleva trabajando desde hace décadas. Lo que en Japón se ha aprobado sería una nueva vía llena de desafíos éticos y profesionales para la medicina moderna.