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Rome Reports

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Papa reza un emotivo Vía Crucis con textos preparados por prisioneros de una cárcel


El Papa presidió el rezo del Vía Crucis de Viernes Santo en la sobria y conmovedora atmósfera de la plaza de San Pedro en penumbra, lejos de la tradición de rezarlo en el Coliseo de Roma.

Este lugar imponente estaba prácticamente desierto.

Entre quienes llevaron la cruz había un ex detenido, un agente de policía, y una voluntaria que ayuda en prisiones. 

Recorrieron 14 estaciones que evocaban momentos diferentes de la Pasión de Jesús, meditados por un condenado a cadena perpetua, la hija de un hombre encarcelado, los padres de una joven asesinada, o un sacerdote condenado injustamente.  

Cuando estoy encerrado en la celda y releo las páginas de la Pasión de Cristo, comienzo a llorar. Después de veintinueve años en la cárcel, aún no he perdido la capacidad de llorar.

A través de un camino lleno de vergüenza, dolor y arrepentimiento, los reclusos del Centro penitenciario “Due Palazzi” de Padua describieron la triste realidad de un pasado que luchan por dejar atrás.

No me enfado si soy todavía Barrabás para alguien. Percibo en el corazón, que ese Hombre inocente, condenado como yo, vino a buscarme a la cárcel para educarme a la vida.

Además, algunos médicos y enfermeras llevaron la cruz, en homenaje a los médicos y enfermeras de todo el mundo que sostienen el dolor de los enfermos de coronavirus. 

El Viernes Santo une a todos los cristianos en el silencio, una característica que este año se vivió ante un mundo que lucha por no perder la esperanza. 

Daniel Díaz Vizzi