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Rome Reports

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Angelo Becciu, un diplomático de raza que conoce los secretos del Vaticano


El cardenal Angelo Becciu era nuncio en La Habana cuando Benedicto XVI se lo trajo a Roma. 

Nació en la región italiana de Cerdeña hace 72 años. Se ordenó sacerdote a los 24 años de edad. 

CARD. ANGELO BECCIU
Junio 2018
“Entré en el seminario porque de pequeño soñaba con ser sacerdote. Me gustaba lo que hacen los sacerdotes, cómo ayudaban los jóvenes sacerdotes en nuestras parroquias. Luego en el seminario uno crece y llega el momento de crisis. ¿Debo continuar o no? Te das cuenta de qué quiere decir ser sacerdote. Quiere decir renunciar a tu vida”.

Tras estudiar Derecho Canónico comenzó la carrera diplomática en el Vaticano. Corría el año 1984. Pasó por nunciaturas complicadas e importantes. Por ejemplo, República Centroafricana, Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Cuba.  

De Cuba monseñor Becciu se llevó una gran impresión de la heroicidad de los sacerdotes.

MONS. ANGELO BECCIU
Marzo de 2012
“Me quedé admirado del trabajo que realizan estos sacerdotes. Es un trabajo discreto y silencioso. No pueden hacer grandes iniciativas externas, pero su espíritu sobrenatural, su capacidad de sacrificio, su deseo de entregarse, de preocuparse por los más pobres, esto los convierte en héroes”.

Benedicto XVI lo nombró Sustituto para Asuntos Generales de Secretaría de Estado. Por debajo sólo de Tarcisio Bertone y el Papa, el número tres del Vaticano, el encargado de asuntos internos. Por ejemplo, pasó a ser el supervisor de todos los departamentos internos y era quien disponía de los fondos reservados del Vaticano, unos 700 millones de euros. Entre esos fondos circulan cada año los donativos del Óbolo de San Pedro. Durante aquella época afrontó varias situaciones inéditas.

Por un lado tuvo los dos casos de Vatileaks, las filtraciones hechas a la prensa por parte de personal del Vaticano. La más difícil de gestionar fue la primera, puesto que fue el mismo mayordomo papal a pasar documentación a la prensa de la misma mesa de trabajo del Papa.

Por otro lado estuvo la renuncia de Benedicto XVI y la organización del cónclave.

En 2018 Francisco lo nombró cardenal y prefecto para la Congregación para las Causas de los Santos, por lo que se le pudo ver en la canonización de Óscar Romero y Pablo VI.

Cuando criticaron al Papa por traicionar la doctrina de la Iglesia él salió al paso de este modo.

MONS. ANGELO BECCIU
Marzo 2018
“Él está tranquilo. Para afrontar esto echa mano del espíritu jesuita y el tercer grado de ascética: el de ser indiferente ante algunas cosas. Pero es un ser humano, por lo que sufre. Algunas críticas, además gratuitas, lo tocan en el punto central de su ser. Lo de que traiciona la doctrina de la Iglesia... esto no. Esto no lo acepta y es la acusación más grave que uno le pueda dirigir”.

Con su dimisión se convierte en el tercer cardenal que pierde los derechos durante el pontificado de Francisco. 

Javier Romero