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Rome Reports

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Audiencia General: Papa explica cómo rezar de modo que Dios escuche


Francisco recordó en la catequesis que “la Biblia nos da varios ejemplos de súplicas que Dios no aceptó”. Esto, señaló, tiene una explicación: “no todas las oraciones son buenas”. 

Señaló que hay un elemento fundamental que permite que las oraciones sean escuchadas por Dios: Jesús. Dijo que “sin Él nuestra oración no sería capaz de alcanzar a Dios, ni siquiera seríamos dignos de mencionar su nombre”. 

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy y de la próxima semana contemplamos cómo gracias a Jesús la

oración nos abre de par en par al inmenso misterio de la Santa Trinidad, a las profundidades del Dios del Amor. Nadie ha visto al Padre, ha sido Jesús quien nos lo ha revelado. Sin Él nuestra oración no sería capaz de alcanzar a Dios, ni siquiera seríamos dignos de mencionar su nombre.

La Biblia nos da varios ejemplos de súplicas que Dios no aceptó, porque no todas las oraciones son buenas. Sin embargo, es Jesús quien colma nuestro anhelo enseñándonos a orar. Por eso, nos hace bien reconocer la pobreza de nuestra oración, como el centurión del evangelio.

Pensemos en la inmensa gracia que significa dialogar con Dios, que «una palabra suya»

baste para que seamos salvados. Nada hay en nosotros que justifique su amor, no hay proporción. Los antiguos filósofos a malas penas consideraban que fuera posible, con sacrificios y devociones, congraciarse con un dios mudo e indiferente. Jesús, en cambio, con su vida, nos demuestra en qué medida Dios es Padre y que nadie es Padre como Él. Nos asegura que es el pastor que busca la oveja perdida, el padre misericordioso que sale al encuentro del hijo pródigo. ¿Qué dios estaría dispuesto a morir por los hombres?, ¿a amarlos siempre con paciencia, sin esperar nada a cambio? ¿Cómo podríamos siquiera concebir el abismo infinito del amor de Dios? ¿Cómo creer que ese mar de misericordia se habría extendido hasta llegar a la orilla de nuestra humanidad? Nosotros sólo podemos aceptarlo y comprenderlo gracias al misterio de la cruz.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Los animo a acercarse a la santa

humanidad de Jesús, pues es el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre. Esta es nuestra vocación, participar en la vida misma de la Santísima Trinidad. Muchas gracias

Javier Romero