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Rome Reports

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Francisco explica por qué la oración es un “combate espiritual”


Durante la audiencia general el Papa recordó que “rezar no es sencillo”, que la “experiencia de los grandes orantes nos muestra que la oración no es solo fuente de consolación y alegría, sino también momentos de lucha, de cansancio y de sequedad”.

De este modo explicó una dimensión más profunda de la oración. La definió un espacio donde se produce un “combate espiritual”, especialmente duro en los “momentos de aridez, duda y tentación”.

El Papa dijo que “en ese combate se nos pide decidir —como nos enseña san Ignacio de Loyola— si ponernos bajo la bandera de Jesucristo, es decir, si lo seguimos, amamos y servimos sólo a Él, o si nos dejamos vencer por los engaños del Maligno”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL:

Queridos hermanos y hermanas:

Reflexionamos hoy sobre la oración como combate espiritual. Rezar no es sencillo. El

silencio, la concentración, la oración son ejercicios difíciles, y a veces la naturaleza humana se rebela. El Catecismo de la Iglesia Católica enumera algunos de los obstáculos para la oración que podemos encontrar fuera o dentro de nosotros mismos, como por ejemplo la tentación del desánimo, del activismo o la decepción de pensar que no somos escuchados.

La experiencia de los grandes orantes nos muestra que la oración no es sólo fuente de consolación y alegría, sino también momentos de lucha, de cansancio y de sequedad. Ninguno de estos personajes tuvo una oración “cómoda”, la paz que alcanzaron llegó a través de un combate interior. Y en ese combate se nos pide decidir —como nos enseña san Ignacio de Loyola— si ponernos bajo la bandera de Jesucristo, es decir, si lo seguimos, amamos y servimos sólo a Él, o si nos dejamos vencer por los engaños del Maligno.

Tengamos la certeza de que cuando rezamos nunca estamos solos y de que, en los tiempos de prueba y oscuridad, cuando parece que todo se desmorona y no hay puntos de referencia, el Señor Jesús, aunque no percibamos su presencia, siempre está a nuestro lado, nos reanima con su gracia, nos sostiene, nos guía y nos protege.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española. Pidamos al Señor que, especialmente en los momentos de aridez, duda y tentación, nos conceda la fuerza del Espíritu Santo para orar con humildad, confianza y perseverancia. Que la Virgen Santa nos ayude con su intercesión maternal para que no nos apartemos nunca de Jesús. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.