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Rome Reports

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Papa sobre la mujer: “Dios no creó al hombre y le dio un perrito para divertirse”


Durante la rueda de prensa a su vuelta de Baréin, el Papa habló sobre el papel de la mujer en países como Irán, donde un grupo de jóvenes incició una serie de protestas contra el régimen iraní.  

Francisco calificó de tragedia lo que está sucediendo en el país árabe. Dijo que hay que seguir luchando por la igualdad entre hombres y mujeres porque es un derecho fundamental y abogó no solo por la igualdad en derechos, sino también de oportunidades.

El pontífice explicó que una sociedad sin mujeres es una sociedad empobrecida y que Dios no creó al hombre y después le dio un perrito para divertirse. Todo lo contrario; los creó como dos iguales. Francisco también hizo referencia a algunas mujeres que trabajan en el Vaticano y que, para Francisco, mejoran la situación de la Iglesia. 

TEXTO COMPLETO:

La igualdad entre hombres y mujeres todavía no se encuentra de forma universal, y existen estos episodios: que las mujeres son de segunda clase o menos. Debemos seguir luchando por esto, porque las mujeres son un don. Dios no creó al hombre y luego le dio un perrito para divertirse. No. Los creó a los dos, iguales, hombre y mujer. Y lo que Pablo escribió en una de sus cartas sobre la relación hombre-mujer, que hoy nos parece anticuado, en aquel momento fue tan revolucionario que escandalizó sobre la fidelidad entre el hombre y la mujer. (Dijo): que el hombre cuide de la mujer como de su propia carne. Esto, en aquel momento, era algo revolucionario. Todos los derechos de las mujeres provienen de esta igualdad. Y una sociedad que no es capaz de poner a la mujer en su lugar, no avanza. Tenemos la experiencia (de esto). En el libro que escribí "Volvamos a soñar", en la parte sobre la economía, por ejemplo: hay mujeres economistas en el mundo ahora mismo que han cambiado la visión económica y son capaces de llevarla adelante. Porque tienen un don diferente. Saben gestionar las cosas de otra manera, que no es inferior, es complementaria. Una vez tuve una conversación con una jefa de gobierno, una gran jefa de gobierno, una mamá con varios hijos que había tenido mucho éxito en resolver una situación muy difícil. Y le dije: “Dígame, señora, ¿cómo resolvió una situación tan difícil?” Y empezó a mover las manos así, en silencio. Luego me dijo: “Cómo lo hacemos (nosotras) las madres”. La mujer tiene su propio camino para resolver un problema, que no es el del hombre. Y ambos caminos deben trabajar juntos: La mujer igual al hombre trabaja por el bien común con esa intuición que tienen las mujeres. He visto que en el Vaticano cada vez que entra una mujer a hacer un trabajo, las cosas mejoran. Por ejemplo, la vicegobernadora del Vaticano es una mujer, el vicegobernador es una mujer y las cosas han cambiado bien. En el Consejo para la Economía había seis cardenales y seis laicos, todos ellos varones. Cambié los laicos y puse un hombre y cinco mujeres. Y esto es una revolución porque las mujeres saben cómo encontrar el camino correcto, saben cómo avanzar. Y ahora he puesto a Marianna Mazzuccato, en el Consejo para la Familia (en la Academia Pontificia para la Vida ed). Es una gran economista de Estados Unidos, (la puse) para dar un poco más de humanidad a esto. Las mujeres aportan lo suyo. No tienen que volverse como los hombres. No, son mujeres, las necesitamos. Y una sociedad que cancela a las mujeres de la vida pública es una sociedad que se empobrece. Se empobrece. Igualdad de derechos, sí. Pero también la igualdad de oportunidades. Igualdad de (posibilidades) para salir adelante, porque, de lo contrario, uno se empobrece. Creo que con esto he dicho lo que globalmente se debe hacer. Pero aún nos queda camino por recorrer. Porque existe este machismo. Yo provengo de un pueblo machista. Los argentinos somos machistas, siempre. Y esto es feo, pero cuando hace falta vamos a las mamás que son las que resuelven los problemas. Pero este machismo mata a la humanidad. Gracias por haberme dado la oportunidad de decir esto, que es (algo que) llevo tanto en mi corazón. Luchemos no sólo por los derechos, sino porque necesitamos mujeres en la sociedad que nos ayuden a cambiar.

CA