Beatriz Alonso de Medina
Es la primera misa que el papa León XIV celebra en Angola, el tercer destino de su viaje apostólico en África.
En coche se trasladó hasta Kilamba, el lugar donde iba a tener lugar la ceremonia eucarística. Una ciudad que inicialmente, se conocía como “la ciudad fantasma” debido al alto coste que tenían las viviendas de la zona.
Alrededor de 100.000 fieles recibieron al papa que, a bordo de su papamovil, fue saludando a los presentes.
En su homilía, el pontífice trazó un paralelismo entre la historia reciente de Angola y los discípulos de Emaús con la necesidad de recuperar la esperanza tras años marcados por el conflicto y las dificultades sociales.
LEÓN XIV
Veo reflejada la historia de Angola, de este país bellísimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad.
Cuando se lleva mucho tiempo sumergido en una historia tan marcada por el dolor, se corre
el riesgo de sufrir la misma suerte que los dos discípulos de Emaús: perder la esperanza y quedarse paralizado por el desánimo.
A pesar de ello, animó a los presentes a volver a empezar y a confiar y lanzó un mensaje a los sacerdotes, misioneros y personalidades de la Iglesia en Angola:
LEÓN XIV
La historia de su país, las consecuencias aún difíciles que deben soportar, los problemas
sociales y económicos y las diferentes formas de pobreza reclaman la presencia de una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos
Angola, que salió de una larga guerra civil en 2002, ha experimentado crecimiento económico en las últimas décadas gracias a sus recursos naturales, especialmente el petróleo.
Sin embargo, gran parte de la población sigue enfrentando altos niveles de pobreza, desigualdad y acceso limitado a servicios básicos, retos que continúan marcando el día a día del país.
Con esta celebración multitudinaria, el papa quiso reforzar su cercanía con el pueblo angoleño y subrayar el papel de la Iglesia como acompañante en un proceso de reconstrucción que, más de dos décadas después del fin del conflicto, sigue siendo un desafío abierto.





















