Carmen Álvarez Cuadrado
Esta es la basílica de San Agustín, ubicada en lo alto de este monte, desde donde se ven las ruinas históricas de los tiempos del santo, aunque el templo es contemporáneo. Se terminó en 1907.
León XIV celebró allí una misa y recordó la conversión de San Agustín. que venía de una vida de excesos, pero que terminó abrazando la fe.
LEÓN XIV
No importa cuán oprimidos estemos por el dolor o por el pecado; el Crucificado lleva todos esos pesos con nosotros y por nosotros. No importa cuánto nos desanimen nuestras debilidades; porque es precisamente entonces cuando se manifiesta la fuerza de Dios, que ha resucitado a Cristo de entre los muertos para dar vida al mundo.
León les recordó a los católicos que, aunque sean pequeños en número, son como un grano de incienso, pequeño, pero que arroja mucho perfume. Y les recordó la importancia de esa tierra.
LEÓN XIV
Su historia está hecha de acogida generosa y de tenacidad en la prueba; aquí han orado los mártires, aquí san Agustín amó a su grey
buscando la verdad con pasión y sirviendo a Cristo con fe ardiente. Sean herederos de esta
tradición, dando testimonio en la caridad fraterna de la libertad de quien nace de lo alto como esperanza de salvación para el mundo.
En el ábside, se encuentra el relicario de San Agustín, que contiene el cúbito de su brazo derecho. Se llevó a Annaba en 1842 y fue una donación de la ciudad italiana de Pavía, donde, desde el siglo VIII, se conservan los restos mortales del padre espiritual de León XIV.
















