Ana Torres Fonseca
Como cada miércoles, León XIV celebró su audiencia general. El papa inició un nuevo ciclo de catequesis, siguiendo el Concilio Vaticano II. Se centró en la liturgia.
LEÓN XIV
He aquí, pues, el Misterio cristiano: el acontecimiento pascual, es decir, la pasión, la muerte, la resurrección y la glorificación de Cristo, que precisamente en la liturgia se nos hace sacramentalmente presente, de modo que cada vez que participamos en la asamblea reunida «en su nombre», somos sumergidos en este Misterio.
León se detuvo a explicar el significado del primer documento de esta asamblea, la Sacrosanctum Concilium, una Constitución dedicada a la liturgia.
LEÓN XIV
La participación de los fieles en la acción litúrgica los edifica, los renueva y los envía a manifestar lo celebrado en la vida cotidiana, haciendo de la propia existencia un «sacrificio vivo, santo y agradable a Dios»
En esta audiencia, el papa no estuvo solo. Presidió la audiencia junto al patriarca Aram I, líder de la Iglesia Apostólica Armenia de Cilicia.
Esta Iglesia tiene su sede en El Líbano, un país actualmente azotado por la guerra y la violencia. El papa aprovechó la oportunidad para hacer un llamamiento por la paz en Oriente Medio.
