Carmen Álvarez Cuadrado
El papa ha dado varios avisos a los lefebvrianos. La Fraternidad de San Pío X está a escasas horas de caer en el cisma. Serán excomulgados si llevan a cabo las consagraciones episcopales del 1 de julio. León XIV les ha dado una última oportunidad.
Con este espíritu, y lleno de afecto cristiano, les ruego y les pido con todo el corazón: ¡Den marcha atrás! Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación.
En la misiva, dirigida al superior general, León señala que la Iglesia está dispuesta al diálogo y al entendimiento.
Ruego por ustedes, porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad. El Señor ilumine sus conciencias y mueva sus corazones. Por la autoridad recibida de Cristo, con el alma afligida, pero aún llena de esperanza, tengo el deber de pedirles que desistan de su intento y confío estas plegarias al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo.
A pesar de los llamados del papa, por el momento, la Fraternidad sigue adelante y, si no hay un cambio de planes a última hora, seguirán adelante con las consagraciones y caerán en el cisma.














