Daniel del Castillo González
La Odisea de Nolan es la actual protagonista en la gran pantalla. Mientras los espectadores redescubren el viaje de Ulises, la iglesia recuerda que esta epopeya es más que un clásico de la literatura.
Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, han encontrado en la obra de Homero algo más profundo que el regreso de un héroe, es la historia de un hombre que busca el sentido de su vida.
P. RENATO BUTERA, SDB
Profesor de cine, Universidad Salesiana, Roma
Es una historia de la que se pueden tomar muchísimos puntos para la vida cristiana. El cristianismo, el Evangelio te lleva y te empuja a valorar lo que hay de humano en cada hombre, en cada uno y que debe ser llevado al máximo de la calidad. En la odisea de Nolan, hay muchísimos puntos que hacen esto, se releen de manera muy laica, pero te ofrecen puntos para lo que puede ser un cristianismo, digamos así, madurado.
En 1985, Juan Pablo II escribió que las grandes preguntas presentes en la Odisea sobre quién es el hombre, de dónde viene y hacia dónde va, nacen del deseo de verdad que atraviesa la historia.
Benedicto XVI recordó que la palabra evangelium aparece ya en Homero como anuncio de una buena noticia.
Y Francisco relacionó las tragedias migratorias con la epopeya helénica, señalando que los necesitados son los protagonistas de una terrible odisea moderna.
PAPA FRANCISCO
2021
Me gusta recordar que, cuando Ulises llegó a Ítaca, no fue reconocido por los señores del lugar, que le habían arrebatado su casa y sus bienes, sino por quien había cuidado de él. Su nodriza comprendió que era él al ver sus cicatrices.
Christopher Nolan recoge ahora esa intuición y la traslada al cine. Su Ulises sigue enfrentándose a monstruos y naufragios, pero la verdadera batalla ocurre dentro del hombre.
P. RENATO BUTERA, SDB
Profesor de cine, Universidad Salesiana, Roma
puede haber una lectura de la obra de Homero y del mismo Homero, diría casi proto cristiana, proto teológica. Está claro que Homero no conocía y estaba muy lejos del tiempo en que Cristo anunciaría su Evangelio, pero hablaba precisamente de aquellos que podían ser germen de valores que luego encontramos en el cristianismo.
El regreso a Ítaca se convierte en un viaje hacia la misericordia, el arrepentimiento y la posibilidad de volver a empezar.
P. RENATO BUTERA, SDB
Profesor de cine, Universidad Salesiana, Roma
sobre todo el personaje de Odiseo, de Ulises, y con él algunos que lo acompañan de manera particular, pienso por ejemplo en la misma Penélope o en el hijo Telémaco, tienen en sí mismos estos valores del sacrificio, de la donación, de la honestidad de la vida, de la ética de la vida, que tienen claramente, en la relectura de Nolan referencias a lo que son los elementos de la cultura occidental actual, que están llenos de cristianismo.
Casi tres mil años después de que Homero imaginara el regreso de Ulises a Ítaca, su viaje continúa interpelando al hombre.
Para la Iglesia, el viaje nunca ha sido solo una travesía por el mar, sino también un camino interior.












