Don Pino fue ordenado diácono en la UCI: el testimonio de su esposa

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13/08/2026
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Carmen Álvarez Cuadrado

Pino Cannavò es un padre de familia italiano que cumplió su sueño: ordenarse diácono permanente. Lo hizo en un lugar inusual: la habitación de un hospital en Catania, en la Unidad de Cuidados Intensivos.


Su esposa, María Rita, concede una entrevista a Rome Reports en la que cuenta el camino de enfermedad de su marido, que sigue en el hospital.

«Pino sigue precisamente ingresado y nada... Todavía, si Dios quiere, habrá un camino por recorrer que podría ser aún exigente, pero nosotros no ponemos límites a la providencia»

Todo comenzó en junio de 2025, cuando le diagnosticaron un tumor que poco a poco se fue agravando. Hace unos meses, comenzó la quimioterapia, pero no funcionó.

«No ha producido el efecto esperado y, por tanto, nada, hemos intentado proporcionarle otros cuidados y se sometió recientemente, el 31 de julio, a esta intervención quirúrgica que es verdad que, digamos, ha extirpado parte del mal o, quizás, también en su totalidad, al menos lo visible, pero él ha ido muy despacio en la recuperación porque la herida evidentemente no ha cicatrizado bien por dentro y por tanto hemos llegado a esta situación»

Sobre su fe, tras una vida dedicada al trabajo, Don Pino se matriculó en Teología. Estaba a punto de finalizar sus estudios y preparación al diaconado, cuando llegó la enfermedad.

«Cuando todo ocurrió en la unidad de cuidados intensivos, su reacción fue de felicidad, de llanto desde el momento en el que precisamente vio al arzobispo entrar y abrazarlo, y ya incluso antes la disponibilidad del arzobispo para hacer realidad este, este sueño, es decir, proceder a la ordenación; por lo que, claramente, cuando se concretó hubo casi un llanto también liberador, porque él hizo realidad su sueño»


El arzobispo Renna, de la Archidiócesis de Catania, le confirió a Don Pino el diaconado permanente. Fue entre cables y monitores, pero arropado por su esposa y sus dos hijos, que son enfermeros en ese mismo hospital.

«No ocurre todos los días que puedan tener lugar determinados, digamos, determinadas celebraciones, pero como ha dicho monseñor Renna, la cama de mi marido ha sido el altar y, por tanto, toda la unidad de cuidados intensivos era la catedral en ese momento, así que ha sido una comparación muy hermosa»

Porque a pesar de las dificultades, Don Pino tuvo claro que, incluso en la cama del hospital, tenía que pronunciar su “Aquí estoy”, como cualquier candidato al diaconado, para servir a Dios y a la Iglesia.

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