Carmen Álvarez Cuadrado
Es la segunda vez que los lefebvrianos caen en el cisma, pero con 38 años de diferencia, dos papas distintos y diverso contexto. El punto crítico fue 1988, pero hay que retroceder a tiempos de Pablo VI.
P. ROBERTO REGOLI
Presidente, Fundación Ratzinger
Es en el período del posconcilio que ocurren malentendidos entre Monseñor Lefebvre y Pablo VI, hasta recibir por parte de Monseñor Lefebvre penas canónicas.
En 1976, se produjo un histórico encuentro entre ambos en Castel Gandolfo. Según el acta que firmó el cardenal Benelli, Pablo VI le dijo a Lefebvre lo siguiente:
La posición que usted siempre ha tomado es la de un antipapa […]. Usted ha juzgado al papa como infiel a la fe, de la cual es el supremo garante […]. Si así fuese, tendría que renunciar, e invitarle a usted a ocupar mi sitio para dirigir la Iglesia.
Pero el momento más tenso llegó con Juan Pablo II. La Fraternidad quería consagrar a cuatro obispos. Y Roma, a través del entonces cardenal Ratzinger, propuso otras alternativas.
P. ROBERTO REGOLI
Presidente, Fundación Ratzinger
La Santa Sede, también a través del entonces cardenal Ratzinger, había ofrecido la posibilidad de resolver el conflicto, incluso mediante la designación de un obispo para su ordenación, aunque más adelante. Sin embargo, la Fraternidad de San Pío X no quiere entablar un diálogo.
¿Y qué pasó? Aquí lo ven. Estas son las ordenaciones del 88. La Fraternidad siguió adelante en un acto cismático y se le aplicaron las penas pertinentes.
P. ROBERTO REGOLI
Presidente, Fundación Ratzinger
En ese momento, en 1988, se impusieron ipso facto, es decir, ni siquiera fue necesario declararlas. Por parte de la Santa Sede, se procedió a la excomunión. Los consagrantes y los cuatro consagrados cayeron en excomunión de forma inmediata, ipso facto, por lo que habían hecho.
Cuando Benedicto se convirtió en papa, intentó tender un puente. En el año 2009, les levantó la excomunión.
P. ROBERTO REGOLI
Presidente, Fundación Ratzinger
Pidiéndoles, sin embargo, un paso adelante: el reconocimiento pleno del concilio y del magisterio sucesivo de los papas. Pero la Fraternidad no quiso esta mano tendida.
Incluso el papa Francisco lo intentó durante el Jubileo de la Misericordia de 2016, pero tampoco hubo una respuesta. Y León XIV ha sido bastante claro, pero habrá que seguir los movimientos.
P. ROBERTO REGOLI
Presidente, Fundación Ratzinger
La situación de la fraternidad nunca ha sido muy clara desde el punto de vista canónico. Siempre ha habido ambigüedades, en el sentido de que la excomunión estaba clara, pero nunca había habido una declaración de cisma de manera propia, formal. Esta vez el Vaticano y el propio León XIV ha declarado que, si la fraternidad iba en la dirección de las ordenaciones episcopales, entraría en una situación de cisma.
La Fraternidad de San Pío X la fundó Lefebvre oficialmente en 1970. Tras varias idas y venidas, con las consagraciones de este 2026, han consumado un cisma del que, ahora mismo, no hay marcha atrás.















