Maryana Garcia
En esta semana se cumplen 25 años de los ataques terroristas sobre las Torres Gemelas que estremecieron al mundo, dejando a miles de heridos y muertos.
Desde 2001, ¿cuántos papas han hablado sobre la tragedia?
Horas después de los ataques, el papa san Juan Pablo II calificó el 11-S como “un día negro en la historia de la humanidad”.
Esa semana, en un fax enviado a la Archidiócesis de Nueva York, el pontífice llamó al rechazo del odio y la violencia.
PAPA JUAN PABLO II
Leído por el cardenal Edward Egan
A todos os repito solemnemente la exhortación evangélica de no dejarse vencer por el mal, sino de vencerlo con el bien; de confiar en el poder de la gracia de Dios para transformar los corazones humanos; y de trabajar sin miedo para forjar un futuro de justicia, paz y seguridad para los niños y niñas del mundo.
El papa Benedicto XVI visitó la zona cero en 2008 y rezó por la reparación.
PAPA BENEDETTO XVI
Pedimos, en tu misericordia, que sanes a quienes, por haber estado aquí aquel día, sufren lesiones y enfermedades. Sana también el dolor de las familias que aún sufren y a todos aquellos que perdieron a seres queridos en esta tragedia. Dales fuerzas para seguir adelante con valentía y esperanza.
En 2015, el Papa Francisco aterrizó en Nueva York. En un encuentro interreligioso en el memorial de la zona cero dijo que el “dolor era palpable”.
PAPA FRANCISCO
La destrucción nunca es impersonal, abstracta o de cosas. Sino, que sobre todo, tiene rostro e historia, es concreta, posee nombres.
Pero Franciscó añadió que la tragedia tenía otra cara: el poder del amor y el recuerdo.
PAPA FRANCISCO
Este lugar de muerte se transforma también en un lugar de vida, de vidas salvadas, un canto que nos lleva a afirmar que la vida siempre está destinada a triunfar sobre los profetas de la destrucción, sobre la muerte, que el bien siempre despertará sobre el mal, que la reconciliación y la unidad vencerán sobre el odio y la división.
Francisco dijo que haber estado presente en la zona cero con otros líderes de diferentes tradiciones religiosas le infundió esperanza en la paz de los hogares, familias, comunidades y en todo el mundo.












