Daniel del Castillo González
¿De qué depende la dignidad de una persona? Durante la audiencia general, León XIV ha querido centrar su reflexión en que ni la riqueza, ni la posicion social tiene que ver con la dignidad.
La idea ya estaba en Gaudium et spes, publicada durante el Concilio Vaticano II en 1965.
Su primer capítulo está dedicado precisamente a la dignidad humana, que tiene su origen en Dios y que cada persona ha sido creada a su imagen.
LEÓN XIV
Cada persona es pensada y querida por Dios para entrar en una historia de comunión con Él, con los demás y con la creación. Su dignidad no depende de las capacidades que posee, de las riquezas o del papel que desempeña, de las decisiones correctas o equivocadas que toma, sino que es un don que la precede y la trasciende, puesto por Dios como expresión de su amor que nunca falla.
Pero León XIV lleva la reflexión un paso más allá: esa dignidad no significa vivir aislado.
Ser persona implica relación con Dios y con los demás, y también responsabilidad, solidaridad y cuidado mutuo.
LEÓN XIV
Finalmente, tres son las expresiones más significativas de la dignidad de la persona que recuerda Gaudium et spes: la inteligencia, que convierte al ser humano en un buscador insaciable de la verdad, la conciencia, por medio de la cual da unidad y sentido a su propia vida, y la libertad, que lo convierte en protagonista responsable de sus propias decisiones.
Es una reflexión que León XIV ya había desarrollado en su primera encíclica Magnifica humanitas.
Donde se aborda la dignidad de la persona en un contexto marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial y el riesgo de medir al ser humano por sus capacidades o su productividad.
A modo de envío para los miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el papa pidió y defender esa dignidad que cada persona recibe de forma única e indeleble.
Y entre saludos, un coro muy digno de serlo, entonó sus mejores notas al heredero de San Pedro.













