Daniel del Castillo González
León XIV ha visitado por primera vez como Papa la Biblioteca Apostólica Vaticana.
Y no ha sido una visita cualquiera: ha coincidido con su 71 cumpleaños, con la inauguración de una exposición y en una institución que prepara más espacio para custodiar sus fondos.
El Papa ha recordado además una coincidencia personal.
LEÓN XIV
Muchos de vosotros quizás no lo sepaís, mi madre era bibliotecaria. Y hoy me encuentro aquí en mi cumpleaños, precisamente para saludarlos a todos. Por primera vez como pontífice visito la Biblioteca Vaticana, siguiendo el ejemplo de mis predecesores.
La Biblioteca Apostólica nació formalmente en 1475 y hoy conserva patrimonio bibliográfico de campos muy distintos.
Va mucho más allá de la teología; dentro se habla de filosofía, astronomía, matemáticas o medicina además de obras procedentes de distintas culturas y tradiciones religiosas.
Y para explicar la misión de la Biblioteca el papa utiliza una imagen muy concreta.
LEÓN XIV
La biblioteca apostólica es un corazón. El latido del corazón es el símbolo de la vida. y resulta de dos movimientos contrarios, la sístole y la diástole, una concentración y una distensión, un movimiento hacia el centro y uno hacia la periferia.
Ese “diástole” significa también apertura. Y hoy esa apertura se traduce en AQVA, la primera exposición que pone en diálogo el patrimonio de la Biblioteca con creadores contemporáneos.
El tema es el agua, capaz de ser al mismo tiempo fuerza destructiva y fuente de vida.
El Papa ha terminado con una tarea: conservar el pasado, pero sin quedarse encerrado en él.
















