Santiago Taboada
A más de mil kilómetros de la ciudad más cercana, en la Antártida, viven poco más de 200 argentinos. Algunos se quedan todo el invierno, cuando el sol desaparece, las ráfagas de viento superan los 300 kilómetros por hora y las temperaturas bajan los 40 grados bajo cero.
En una región tan inhóspita, prácticamente incompatible con la vida, parece difícil que la Iglesia pueda atender a las personas y familias que habitan las bases antárticas.
Pues el Obispado Castrense argentino sí lo hace. El Padre Roverano fue el encargado de atender la Antártida argentina en 2023.
P. FRANCISCO ROVERANO
Sacerdote argentino
Todos los años, cuando zarpa el rompehielos, va un capellán. para asistir a los militares del rompehielos. Y después acompañar en ese proceso a los que van a quedar invernando. y a los que volverían al continente.
El sacerdote escogido por el obispo debe preparar todo lo necesario para atender espiritualmente la Antártida argentina. Formas, vino, vestimentas litúrgicas. Incluso lo necesario para celebrar sacramentos, como primeras comuniones.
En el caso del padre Roverano, residió 4 meses en el barco rompehielos y otros 9 invernando en la base Esperanza. Desde el Almirante Irizar acudía en helicóptero a las bases antárticas, restablecía al Santísimo, confesaba y celebraba Misas en las 7 capillas argentinas.
Entre ellas, el padre Roverano llegó a celebrar la Eucarístia en la capilla más austral del planeta, Nuestra Señora de las Nieves, en la base Belgrano II.
FRANCISCO ROVERANO
En Belgrano 2 no tienen lagunas, entonces ellos tienen que derretir bloques de hielo para después consumir esa agua. Entonces en la medida que iban excavando, empezaron a hacer una especie de cueva donde ellos, al ser tanto frío y al ser tan frío. No tienen heladeras, no tienen cámaras frigoríficas como pueden ser en otras bases para conservar los alimentos. Entonces, en esas cuevas, funcionan como heladeras. Entonces, a alguien en algún momento, bueno, en esta cueva, en este hueco, hacemos la capilla y el oratorio. Y así nació la capilla Nuestra Señora de las Nieves en Belgrano II.
La atención pastoral en la Antártida comenzó a raíz de la petición de los militares argentinos. Para responder a esa necesidad, se instalaron módulos especiales de capillas o se acondicionaron habitaciones de las bases como oratorios. Desde entonces, el obispado castrense ha mantenido esa labor pastoral y, aún hoy, continúa enviando cada año a un nuevo párroco a la Antártida.














