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Papa en Santa Marta: Si la Palabra de Dios no se anuncia con oración, es una conferencia

En su homilí­a en Casa Santa Marta, el Papa Francisco explicó las tres caracterí­sticas que tienen que tener quienes anuncian el Evangelio. Son el valor, la humildad y la franqueza.

FRANCISCO

"Se debe proponer con franqueza, con esa fuerza que la haga penetrar, como dice el mismo Pablo, hasta los huesos. La Palabra de Dios se debe anunciar con franqueza, con esta fuerzaâ?¦ con coraje. La persona que no tiene valor, -valor espiritual, valor en el  corazón, que no está enamorada de Jesús, ¡de allí­ viene el valor! -,   ¿no? , dirá sí­, algo interesante, algo moral, algo que hará bien, un bien filantrópico, pero allí­ no está la Palabra de Diosâ?.

Por último, el Papa dijo que la Palabra de Dios se tiene que anunciar también acompañada por la oración porque, de lo contrario, serí­a como dar una conferencia.

EXTRACTOS DE LA HOMILíA DEL PAPA EN ESPAí?OL

(Fuente: Radio Vaticana)

«La Palabra de Dios no se puede presentar como una propuesta â??â??â?¦, si te gustaâ?¦ - o como una idea filosófica o moral, buena - â?¦ puedes vivir así­â?¦â??. No. Es otra cosa. Se debe proponer con franqueza, con esa fuerza que la haga penetrar, como dice el mismo Pablo, hasta los huesos. La Palabra de Dios se debe anunciar con franqueza, con esta fuerzaâ?¦ con coraje. La persona que tiene coraje â?? coraje espiritual, coraje en el  corazón, que no está enamorada de Jesús, ¡de allí­ viene el coraje! -   ¿no? , dirá sí­, algo interesante, algo moral, algo que hará bien, un bien filantrópico, pero allí­ no está la Palabra de Dios. Y esa palabra es incapaz de formar al pueblo de Dios. Sólo la Palabra de Dios proclamada con esta franqueza, con este coraje, es capaz de formar al pueblo de Dios».

«La Palabra de Dios se debe proclamar también con la oración. Siempre. Sin oración, podrá dar una linda conferencia, una linda instrucción: buena, buena.. Pero no es la Palabra de Dios. Sólo de un corazón en oración puede salir la Palabra de Dios. La oración, para que el Señor acompañe este sembrar la Palabra, para que el señor riegue la semilla para que germine la Palabra. La Palabra de Dios hay que proclamarla con la oración: la oración del que anuncia la Palabra de Dios».

«El verdadero predicador es el que sabe que es débil, que sabe que no se puede defender solo. â??Tú anda como un cordero en medio de lobosâ??â?¦ â??Pero, Señor,  Â¿para que me coman?... â??¡Tú anda! ¡Éste es el camino!â??. Y creo que es Crisóstomo el que hace una reflexión muy profunda, cuando die: â??Pero si tú no vas como cordero, y vas como lobo en medio de lobos, el Señor no te protege: defiéndete soloâ??. Cuando el predicador se cree demasiado inteligente o cuando el que tiene la responsabilidad de llevar adelante la Palabra de Dios quiere hacerse el vivo: â??¡Ah, yo me las arreglo con esa gente!â??, entonces acabará mal. O negociará la Palabra de Dios con los potentes, los soberbiosâ?¦Â»

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