Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Francisco en Lesbos: Los emigrantes no son números, son personas, rostros, historias


Después de visitar un campo de refugiados, el Papa ha pedido a Europa y al resto del mundo que mire a estas personas forzadas a emigrar. Que no los vean como frí­as estadí­sticas o como potenciales amenazas. 

FRANCISCO

"La preocupación de las instituciones y de la gente, tanto aquí­ en Grecia como en otros paí­ses de Europa, es comprensible y legí­tima. Sin embargo, no debemos olvidar que los emigrantes, antes que números son personas, son rostros, nombres, historias. Europa es la patria de los derechos humanos, y cualquiera que ponga pie en suelo europeo deberí­a poder experimentarlo. Así­ será más consciente de deberlos a su vez respetar y defenderâ?.

En el puerto de Lesbos, Francisco ha pedido se trabaje en los paí­ses de origen para atajar las causas que provocan las emigraciones, y que no se actúe con medidas unilaterales. 

En concreto, ha pedido que la comunidad internacional retire cualquier apoyo a quienes sostienen proyectos de odio y de violencia y que actúe contra el tráfico de armas. 

A orillas del mar el Papa y los otros dos lí­deres cristianos han rezado por las ví­ctimas de las migraciones forzadas. 

FRANCISCO

"Dios de Misericordia, te pedimos por todos los hombres, mujeres y niños que han muerto después de haber dejado su tierra,buscando una vida mejorâ?.

"Ilumina a todos, a las naciones, comunidades y a cada uno de nosotros, para que reconozcamos como nuestros hermanos y hermanas a quienes llegan a nuestras costas�.

Luego, a orillas del mar, los tres lanzaron unas coronas de flores y rezaron en silencio mirando al mar.