Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.


Vaticano explica por qué la Iglesia no admite la dispersión de cenizas del difunto

Los difuntos no son propiedad exclusiva de su familia sino de toda la Iglesia. El Vaticano ha recordado que, en los casos de incineración, lo mejor es depositar las cenizas en un cementerio y no en la casa de un particular.

CARD. GERHARD MULLER

Prefecto, Congregación para la Doctrina de la Fe

"El cuerpo de una persona fallecida no es propiedad privada de los parientes. Un muerto es hijo de Dios, forma parte del Cuerpo de Cristo, del Pueblo de Dios. Por esto no tenemos ritos privados para despedir a los fallecidos sino una celebración pública".

Ante el aumento del fenómeno de las cremaciones el Vaticano ha decidido publicar el documento "Ad resurgendum cum Christo". En él se recuerda que la Iglesia no es contraria a la incineración pero que prefiere la sepultura. 

Se explica que hay prácticas como esparcir las cenizas en el mar que no van en la lí­nea con la fe de la Iglesia, entre otras cosas porque dejan al margen a toda la comunidad cristiana.

CARD. GERHARD MULLER

Prefecto, Congregación para la Doctrina de la Fe

"Debemos superar un pensamiento demasiado individualista, que se cierra en torno a la familia de cada uno. Nuestras familias son parte de una gran familia de Dios. Nosotros creemos en la resurrección del cuerpo y por eso la sepultura es la forma normal para los cristianos, para los católicos2.

En el documento también se recomienda la práctica de la sepultura para evitar malentendidos funerales panteí­stas, naturalistas o nihilistas que no se corresponden con la tradición católica.