Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información política de cookies.

Rome Reports

Usted está usando un navegador desactualizado

Con el fin de ofrecer la mayor experiencia a nuestros visitantes utilizamos técnicas de vanguardia en desarrollo web que requieren un navegador moderno. Para poder visualizar esta página, usa Google Chrome, Mozilla Firefox o Internet Explorer 11 o superior.

Religiosos cuentan la historia de su “vocación normal”


La llamada a la vida religiosa no siempre llega después de una espectacular conversión. Lo más común es que Dios toque a aquellos que ya llevan un recorrido cristiano que culmina con la entrega como consagrado.

Es lo que le sucedió a Sor Anna, que descubrió en su día a día que Dios quería algo más de ella. Así, dejó su Eslovaquia natal para unirse a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

SOR ANNA MATIKOVA
“Tenía una vida normal como estudiante, mis amigos de la universidad, mis gustos, mis intereses y también mis obligaciones. Una vida normal. No siempre Dios llama a personas “ajenas” por así decir. No recibí una llamada por teléfono sino que me atrajo una Persona a la que finalmente me entregué por completo”.

Este joven fraile carmelita vivió una experiencia similar. Mientras estudiaba, acudió a una ordenación sacerdotal y allí descubrió su vocación.

HERMANO RANJIT
“Durante la misa escuché la voz de Dios diciendo mi nombre. FLASH :48-1:05 Sentí como una sacudida, algo que me empujaba. Era el empuje de Cristo que me llamaba a seguir sus pasos”.

Estos religiosos explican que su vocación llegó como consecuencia de su constante vida cristiana. A través del discernimiento y la oración llegaron a encontrar la llamada de Dios en su historia.

SOR ANNA MATIKOVA
“Dios no nos atrae a cosas totalmente extrañas y que vayan en contra de los deseos de nuestro corazón. Al contrario, es a través de los deseos del corazón como el nos atrae. Incluso nos llama a la vida consagrada porque nos gusta. No lo hacemos porque lo odiemos y no queramos hacerlo”.

Cada año se celebra en este día la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, un día para agradecer las vocaciones, las de todo tipo. Sobre todo las de aquellos con una “vida normal” que sencillamente buscaban algo más.