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Rome Reports

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El Papa explica durante la audiencia general cómo rechazar los falsos ídolos


Durante la audiencia general el Papa Francisco profundizó en el tema de la idolatría. Recordó que las inseguridades son las que conducen a buscar ídolos para satisfacer de forma inmediata las necesidades primarias. Por eso, las personas se crean dioses a su medida que son, en realidad, ídolos. 

Francisco explicó que sucede como cuando el pueblo de Israel creó el becerro de oro, un símbolo de todos los deseos que dan ilusión de libertad pero que esclavizan. 

El Papa aseguró que la única libertad procede de depositar la propia insuficiencia y fragilidad en Dios.

CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL:
Queridos hermanos:

Hoy continuamos la reflexión sobre el primer mandamiento del Decálogo, profundizando en la idolatría con la escena bíblica del becerro de oro, que representa el ídolo por excelencia. El Pueblo de Israel estaba en el desierto, donde experimentaba una angustia vital, no tenía agua, ni alimento y esperaba a Moisés que había subido al monte para encontrar al Señor.

El pueblo quería certezas y se construyó un ídolo hecho a su medida y mudo, que no le exigiera salir de sus propias seguridades. Veían en la imagen del becerro un signo de fecundidad y de abundancia y a la vez de energía y fuerza, que se adaptaba perfectamente a sus necesidades. Además, lo fabricaron de oro, como símbolo de riqueza, éxito y poder, que son las tentaciones de siempre. Los ídolos nos prometen libertad pero, en cambio, nos hacen sus esclavos. La idolatría nace de nuestra incapacidad de fiarnos de Dios, de reconocerlo como el Señor de nuestra vida, él único que nos puede dar la verdadera libertad. Jesucristo se hizo pobre por nosotros, abriendo la puerta de nuestra salvación, que pasa por aceptar nuestra fragilidad y rechazar los ídolos de nuestro corazón. 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Los animo a mirar a Cristo crucificado. Él nos revela el verdadero rostro de Dios y nos enseña que la debilidad no es una maldición, sino un lugar de encuentro con Dios Padre y su amor la fuente de nuestra fuerza y alegría. 

Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.