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Rome Reports

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Francisco: La atmósfera de la JMJ contrasta con los nacionalismos actuales que levantan muros


Al Papa parece que no le pasa factura un intenso viaje como el que acaba de realizar a Panamá. En su primera aparición pública bromeó con los más pequeños y hasta se tomó su tiempo para saborear con calma este mate que le ofreció un peregrino.

Después de cada viaje, el Papa suele dedicar la audiencia general a recordar los momentos más importantes y en este caso no hizo la excepción.

Recordó que de Panamá le impresionó una cosa que ya vio en otros países: a los padres y madres que con orgullo le mostraban a sus hijos para que los bendiciera.

FRANCISCO
“La gente alzaba en brazos los niños. Cuando pasaba el papamóvil todos con los niños... Como diciendo: 'Este es mi orgullo, este es mi futuro'. Y mostraban a los niños. Y eran muchos. Y los padres o madres orgullosos de ese niño. Pensé cuánta dignidad hay en este gesto y cuánto es elocuente para el invierno demográfico que estamos viviendo en Europa. Invierno demográfico sin niños, es duro ¿eh?”.

Francisco dijo que le sorprendió otra cosa: el alegre ambiente que se palpaba entre personas de las más diversas procedencias y culturas.

FRANCISCO
“Ver a todas las banderas desfilar juntas, bailando en las manos de los jóvenes alegres de encontrarse es un signo profético, una señal que va a contracorriente con respecto a la triste tendencia actual de los nacionalismos conflictivos que levantan muros, que se cierran a la universalidad, al encuentro entre pueblos”.

El Papa reiteró que hay que tomar en serio a los jóvenes y subrayó la importancia que tuvo en la JMJ contemplar el sufrimiento, en concreto, a través del Via Crucis. El Papa recomendó rezarlo y confesó que él mismo lleva uno en el bolsillo para rezarlo cada vez que puede. Por último, recordó de nuevo a San Óscar Romero, al que puso como ejemplo a los obispos de Centroamérica y a quienes recomendó imitar.