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Rome Reports

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Experto en Eutanasia: Es injusta. Lo correcto es animar a la persona a seguir viviendo


Periódicamente aparecen en los medios casos extremos para hablar de la eutanasia, especialmente en Europa y en EE.UU. La clave es que médicos, padres o cónyuges deciden si una persona debe morir o seguir viva. A veces, porque el paciente lo ha pedido previamente, y otras, porque está en una situación que los familiares consideran que no merece la pena mantener. 

El sacerdote Gonzalo Miranda ha enseñado durante 25 años en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Es un prestigioso experto en cuestiones bioéticas, como la eutanasia.

P. GONZALO MIRANDA
Profesor de Bioética, Ateneo Pontificio Regina Apostolorum
“Cuando hablamos de eutanasia se trata de una persona, que voluntariamente cause la muerte de otra persona. No por odio, o por dinero, etc., sino porque esa persona sufre, o porque esta persona pide morir. Entonces, esta otra persona que causa la eutanasia, causa su muerte. O sea, es un acto occisivo, es un homicidio”.

Según Gonzalo Miranda, la respuesta a la eutanasia no es una cuestión religiosa, pues el Estado no tiene derecho a decidir quién es digno de vivir y quién no. Al hacerlo, discrimina a las personas por categorías. 

P. GONZALO MIRANDA
Profesor de Bioética, Ateneo Pontificio Regina Apostolorum
“Hay ya diversas categorías de personas, ¿por qué digo esto? Porque las leyes siempre establecen una serie de parámetros. Dicen: en estos casos la persona es “candidata a la eutanasia”, por así decirlo, puede obtener la muerte. Mientras que en estos otros no. ¿Por qué en estos no?”

Asegura además que en cuanto un país permite la opción de poner fin a una vida, se entra en una pendiente resbaladiza, que puede terminar de un modo terrible. 

Se empieza aprobando para personas con una enfermedad terminal. Después se extiende a pacientes con problemas fisiológicos. A continuación para personas con enfermedades psiquiátricas y se termina por no valorar la vida en absoluto.

P. GONZALO MIRANDA
Profesor de Bioética, Ateneo Pontificio Regina Apostolorum
“Algunas personas, sobre todo personas mayores, ancianos que están enfermos, que saben que de algún modo pesan económicamente, socialmente, psicológicamente, hacia la familia, hacia la sociedad..., Y dicen a lo mejor: es que yo ya estoy enfermo, ya no quisiera vivir. Y la familia le dice, bueno si quieres, te podemos ayudar, es legal. Esto es una presión terrible, injusta. A esa persona hay que ayudarla a querer seguir viviendo”.

Gonzalo Miranda dice que esta presión borra de un plumazo la dignidad humana y el hecho de que la vida es importante y que cada persona tiene valor, aunque no pueda contribuir productivamente a la sociedad. 

La manera de revertir este drama es ayudar a las personas que atraviesan estas situaciones. Se trata de facilitar la cercanía de sus seres queridos, y de que se garanticen los cuidados paliativos. 

El Papa tuiteó recientemente sobre esta cuestión. Dijo que “La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta que hemos de dar es no abandonar nunca a quien sufre, no rendirnos, sino cuidar y amar a las personas para devolverles la esperanza”.