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Rome Reports

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Las tumbas abiertas en el Vaticano están vacías


A las 8.15 de la mañana, tras esta oración dirigida por el rector del colegio teutónico, el equipo formado por unas 15 personas se puso manos manos a la obra. 

Se trataba de verificar si estas tumbas custodiaban los restos de Emanuela Orlandi, una joven desaparecida en 1983. Entre los presentes había familiares de Emanuela como su hermano Pietro. 

Su abogado había indicado que la tumba que había que revisar era la que tenía un ángel con la inscripción “Descanse en paz”. Sin embargo, para evitar cualquier equívoco, el fiscal del Vaticano pidió abrir también la tumba de al lado.

Los sepulcros son de mitad del siglo XIX pertenecen a dos personajes de sangre real, las princesas Sofía von Hohenlohe y Carlota Federica de Mecklemburgo. 

Esto es importante, ¿ves? Es un aislante de la época. No es material moderno.

El primero les llevó a un habitáculo subterráneo de 4 x 3.7 metros donde encontraron algo completamente inesperado. 

Esperad ¿eh?

La tengo.

Uno... ¡Arriba!

¡Una alcantarilla!

Una alcantarilla que funciona.

Abrir la segunda tumba fue más fácil pero el resultado fue igual de decepcionante. No había restos humanos. En teoría deberían encontrar huesos y analizar su ADN; lo cual podría llevar entre 20 y 60 días. Sin embargo el caso quedó cerrado en solo tres horas.

Ahora la familia pide explicaciones de “por qué a lo largo del último año hubo personas” cuyas indicaciones los “llevaron hasta allí”, hasta las tumbas. 

Los familiares de las dos princesas no sabían que sus restos habían sido retirados, por eso el Vaticano anunció que examinará la documentación relativa al cementerio para descubrir si hubo alteraciones en las reestructuraciones que se llevaron a cabo desde finales del siglo XIX.

El misterio de Emanuela Orlandi, sigue sin resolverse.