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Rome Reports

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El cráneo de Santa Inés, la reliquia de una mártir de 12 años


Cada 21 de enero se recuerda a una de las santas más jóvenes del cristianismo, Santa Inés. Fue martirizada en Roma, durante los inicios de la persecución cristiana con sólo 12 años de edad, por rechazar al sobrino de Diocleciano, que estaba enamorado de ella.  

Inés mantuvo su virginidad y su fe en Dios a pesar de todo. Además, experimentó milagros a su alrededor antes de morir. 

LUCA MAZZOLA
Director de la Cripta de Santa Inés
"Durante su martirio le creció el pelo, que cubrió su cuerpo. Luego, cuando fue lanzada al fuego para morir, como resultado de sus oraciones, las llamas se apagaron. Estos son los dos principales milagros notados".

1.700 años más tarde, su cráneo se conserva en esta iglesia, Sant'Agnese in Agone el lugar de su muerte. Peregrinos de todo el mundo acuden a venerar la reliquia.

Fue trasladada aquí en 1918 desde la iglesia de Santa Inés Extramuros a petición de Pío X, que separó su cabeza de su cuerpo.  

LUCA MAZZOLA
Director de la Cripta de Santa Inés
"Santa Inés murió como un cordero. De hecho, igual que los corderos mueren mientras son sacrificados, también a Santa Inés cuando le cortaron la garganta para matarla. En la iconografía cristiana siempre es representada como un cordero o junto a un cordero".

La cubierta de plata que sostiene su cráneo tiene una estatua de la joven santa, con un cordero en sus brazos.

Además, en su fiesta es tradición que el Papa bendiga unos corderos, cuya lana se utiliza para hacer los palios de los nuevos arzobispos Metropolitanos. 

LUCA MAZZOLA
Director de la Cripta de Santa Inés
"Tenemos la certeza de que Santa Inés existió. Sin duda era devota de Jesús. Era cristiana y dedicó su corta vida a Jesús. La manera en que ella mantuvo tenazmente su fe, firme en Cristo, es una demostración del testimonio de la santa".

Su memoria sigue viva cada vez que se celebra la Misa. Es una de las pocas santas mujeres mencionadas por el sacerdote justo después de la consagración, la parte más importante de la Misa. 

Melissa Butz
Traducción: Daniel Díaz Vizzi